La mañana del Sábado Santo, el imponente coliseo romano de Arles, en la Camarga francesa, anunciaba una novillada. La Feria de Pascua en las Arenes es considerada de primera categoría por la importancia del coso, uno de los puntales del sur de Francia taurino . Y en esa mañana hizo el paseíllo el novillero catalán Mario Vilau, la gran esperanza de los aficionados de la resistencia, la confirmación día a día de que puede convertirse en un torero de gran proyección. El joven de Hospitalet dejó buenas sensaciones en su primer novillo, pero donde convenció definitivamente a muchos fue ante el quinto de la mañana, un astado de la divisa gala de Tardieu que le permitió expresar un excelente concepto....
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