Muere el jefe de inteligencia de la Guardia Revolucionaria iraní en un ataque aéreo
Nuevo golpe de la inteligencia israelí contra la élite militar iraní. Un ataque aéreo hebreo ha acabado con la vida del jefe de inteligencia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, según ha confirmado la propia organización en un comunicado difundido por la agencia de noticias iraní Tasnim. Majid Jademi ocupaba un papel destacado dentro del entramado de seguridad del país persa. Había estado al frente tanto de la Organización de Protección de Inteligencia como de la Organización de Inteligencia de la Guardia Revolucionaria, dos estructuras clave para el control interno y la vigilancia estratégica.
Israel ha reconocido que ha matado al alto cargo en un ataque y la versión oficial iraní ha confirmado que Jademi murió durante un bombardeo en Teherán. No se han ofrecido, por ahora, detalles sobre el lugar exacto del ataque ni sobre otras posibles víctimas.
Jademi era considerado un hombre con perfil discreto pero con peso dentro del aparato de seguridad iraní. Su carrera estuvo ligada durante años a la inteligencia militar, especialmente en tareas de contraespionaje y protección de información sensible. La muerte de Jademi tendría un peso importante dentro de la estructura de poder de Irán, aunque no al nivel de las máximas figuras políticas o religiosas.
Medios iraníes lo describen como un funcionario de confianza dentro de la Guardia Revolucionaria, con responsabilidad directa en la prevención de infiltraciones y en la supervisión de las protestas de los jóvenes opositores. No se trataba de una figura pública, pero sí influyente en los círculos de poder vinculados a la seguridad.
En las últimas semanas, la guerra ha golpeado directamente a la cúpula del poder iraní. Entre las figuras más prominentes que han caído está el propio líder supremo Ali Jamenei, quien fue asesinado el 28 de febrero, primer día de la guerra, cuando se encontraba reunido con otros altos mandos del aparato político y militar. Han fallecido también mandos como Mohammad Pakpour, jefe de la Guardia Revolucionaria, y Abdolrahim Musaví, junto al ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh. A ellos se suman otros nombres destacados del sistema de seguridad e inteligencia, en una serie de ataques que, según distintos recuentos, han acabado con decenas de altos cargos en apenas unas semanas, debilitando de forma visible la estructura de mando del país.