No tuvo suerte ni una noche afortunada Busquets Ferrer, árbitro del encuentro de Liga entre Atlético y Barcelona jugado este sábado e el estadio Metropolitano. En las dos jugadas polémicas del partido se equivocó. La primera fue corregida por el VAR; la segunda, fue precisamente el VAR quien el llevó a adoptar la decisión incorrecta. Minuto 45+2 : En una conducción hacia el área contraria de Lamine Yamal, Nico intenta quitarle el balón tirándose al suelo. El defensa rojiblanco derriba al atacante azulgrana cuando estaba a punto de internarse en el área por un lateral. El árbitro le muestra tarjeta amarilla, ya que considera que era un ataque prometedor. Era la segunda amarilla y le expulsa. Sin embargo, el VAR le llama, acude al monitor, revisa la acción y cambia su decisión a tarjeta roja directa. Error del colegiado y acierto del VAR, toda vez que se trata de una ocasión manifiesta de gol. Minuto 46 : Gerard Martin despeja un balón que está en disputa entre él y Almada. Después de golpear la pelota, impacta con los tacos de su bota izquierda en la tibia del adversario. El árbitro, con buen criterio, le muestra tarjeta roja. Pero recibe una nueva llamada desde el VAR y, después de revisar la acción y siguiendo las sugerencias que le transmiten desde la sala de videoarbitraje, cambia su decisión. Anula la tarjeta roja y saca del bolsillo la amarilla. El VAR no debería haber participado en este lance pues no se se trata de un error obvio, claro ni manifiesto del colegiado. Y creo que es roja porque el contacto se produce con fuerza excesiva, por encima del tobillo y con riesgo de lesión