León XIV llama a la esperanza frente a la guerra y la "idolatría del lucro"
El Papa León XIV llamó hoy a la esperanza ante la violencia de la guerra "que mata y destruye" y la "idolatría del lucro" que saquea los recursos de la tierra, en una multitudinaria misa de Domingo de Resurrección celebrada en la plaza de San Pedro del Vaticano.
En su homilía, el pontífice estadounidense-peruano advirtió de que "la muerte siempre acecha" y se manifiesta en los "egoísmos partidistas", la opresión de los pobres y la "escasa atención" a los más frágiles.
"La vemos en la violencia, en las heridas del mundo, en el grito de dolor que se eleva por todas partes a causa de los abusos que aplastan a los más débiles, ante la idolatría del lucro que saquea los recursos de la tierra, ante la violencia de la guerra que mata y destruye", aseguró.
Ante miles de fieles en una plaza de San Pedro decorada con flores para celebrar la resurrección de Cristo, León XIV denunció también "el grito de dolor que se eleva por todas partes a causa de los abusos que aplastan a los más débiles".
Frente a ello, subrayó que la Pascua es una "fuerza imparable" capaz de abrir luz incluso en la oscuridad más profunda.
"Hoy necesitamos este canto de esperanza", afirmó, instando a los creyentes a llevar la alegría de la resurrección "por las calles del mundo".
El papa reconoció, no obstante, que el mensaje pascual "no siempre es fácil de acoger", especialmente cuando el "lastre de los pecados" o la soledad agotan la esperanza.
Aun así, aseguró que el anuncio pascual alcanza al ser humano "hasta en los abismos de la muerte" y "abre a la esperanza que no desfallece, a la luz que no se apaga, a esa plenitud de alegría que nada puede borrar".
"Cuando las preocupaciones o los resentimientos sofocan la alegría de vivir, cuando sentimos tristeza o cansancio; cuando nos sentimos traicionados o rechazados, (...) nos parece haber caído en un túnel del que no vemos la salida", admitió.
Miles de fieles asistieron hoy a los actos del Domingo de Pascua en la plaza de San Pedro, con un altar y escaleras decoradas con decenas de miles de flores multicolores gracias a la aportación de floristas holandeses y la colaboración de los trabajadores del Servicio de Jardines y Medio Ambiente del Vaticano.
Con esta eucaristía y la posterior bendición 'Urbi et Orbi' (a la ciudad y al mundo), León XIV concluye su primera Semana Santa como papa, marcada por su presencia en todos los ritos litúrgicos desde el pasado Domingo de Ramos.