La 'hybris' del poder sanchista ha transformado las empresas estratégicas en juguetes, artefactos clientelares para pagar favores y colocar pretorianos. Pedro no es el único gobernante que lo ha hecho pero sí el que con más descaro mueve sus peones para tomar el control de sociedades anónimas participadas por el Estado o intervenidas de facto mediante una ley aprobada durante la pandemia cuya vigencia debería ya haber caducado. Si el caso de Telefónica , con su máximo responsable destituido en un despacho de la Moncloa, ya era paradigmático, el de Indra entra en los parámetros del escándalo: reuniones de madrugada en plena Semana Santa y presiones sin recato contra un directivo que se creyó en condiciones de desafiar a quienes...
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