Cada vez se bebe menos en España y aunque algunos datos son buenos –el consumo entre los 14 y los 18 años en los últimos 30 días bajó del 56 al 51,8 por ciento en 2025 y las borracheras descendieron al 17,2 por ciento–, no beber genera sociedades aburridas, rígidas, que giran demasiado sobre cosas que realmente no importan y carecen de un sentido del humor que propicie la sobremesa y el conocimiento a través de la inteligencia razonadora. El vino es bueno, siglos de trabajo, pasión y silencio han afinado el producto. El champán es una bebida espiritual, y en los grandes destilados reposan las veladas en que somos y crecemos. Perder el control un día no es un...
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