La torrija, la entredorada torrija, nos da la cifra ajustada y desmedida de lo cara que se ha puesto la vida, desde que va en curso la guerra que Trump iba a despachar en dos aspavientos. Hay que mirar bien la torrija, porque la torrija es matemática. Resulta que la torrija, la abrileña torrija de hoy mismo, tiene ya el precio bien aupado, porque para inventar una torrija hay que reunir huevos, leche, azúcar y aceite, entre otras cosas, y así sale la delicia por un potosí. La torrija, la luminosa torrija de domingo, nos está haciendo la tesorería del mundo del consumo en crisis, porque en la torrija acaba el estrecho de Ormuz, y así vemos que en un...
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