Así como los españoles tenemos una imagen bastante definida sobre las personas que provienen de otros países u otras culturas, quienes nos visitan también tienen una percepción sobre nosotros. Son los llamados estereotipos, que pueden ser positivos, negativos, sobre la nacionalidad, cultura o, incluso, sobre la ocupación o aspecto físico. También, sobre diversas situaciones, como la manera en la que se habla en entornos públicos o, por ejemplo, conducen las personas de diferentes países. En este sentido, en muchos lugares existe una idea bastante extendida sobre el prototipo de conductor español. En general, la imagen que proyecta el conductor español al exterior es la de alguien impaciente, apasionado y un tanto caótico. Un estereotipo que se asocia con la manera intensa y expresiva de muchas personas de nuestro país, de ahí que esto se traslada a la carretera. Así lo ha podido comprobar Sarah , una francesa en España que elabora contenido en sus redes sociales sobre las diferencias entre su país de origen y en el que reside. «En España la velocidad es 80, 100, 120 km/h, como que el máximo en una autopista es 120 km/hora», explica Sarah en uno de sus últimos vídeos en redes sociales. En Francia, sin embargo, cuenta, «es 90, 110 o 130 km/h». Esta francesa no puede ser más directa al dirigirse a sus seguidores españoles: «Que sepáis que tenéis la reputación de dar miedo por la carretera». De hecho, añade, «cuando en Francia vemos a una persona que conduce como un loco, es un español, nunca falla». Sarah acaba su vídeo con una reflexión. «Tendría más sentido que en España se pueda ir más rápido, no lo entiendo».