La asistente personal de María Martín Vicente tiene nombre de mujer. Uno que no se puede decir —por aquello de la publicidad— pero también porque el aparatito responde cada vez que se le menta. «¿Ves? Ya me ha contestado», comenta una risueña María al teléfono, desde su hogar. Esta mujer soltera de 78 años, nacida en la localidad salmantina de Aldeávila, se marchó a Barcelona con una hermana a los diez para ser maestra. Sin embargo, una vez jubilada decidió mudarse a Salamanca capital. «Hice muy bien en venirme, me noto activa», admite. «Estoy viviendo esta otra etapa y muy feliz, es bonito levantarse con ilusión, me siento acompañada» , cuenta la mujer, que se apunta a mil y una...
Ver Más