El Plantinar ha vivido el comienzo de este Sábado Santo de una forma muy especial. La hermandad del Sol estrenaba uno de los elementos visuales más característicos de cualquier cofradía: su hábito. Las nuevas túnicas , que cambian el ruan verde por la sarga en tonos verdes pero también cremas, han lucido en la salida de la corporación rumbo a la carrera oficial. Se tratan de unas túnica de sarga en color crema con cola, acompañada de un antifaz verde del mismo material hasta la rodilla, un babero terminado en corte recto a modo de escapulario y un cinturón ancho de esparto. Una identidad visual muy característica pero que entronca más con el estilo clásico sevillano y acerca a la hermandad del Sol al carácter «de barrio» que pretende reforzar en la actualidad. La cofradía ha puesto en la calle un cortejo de 180 nazarenos , nada menos que un 30% más que el año pasado. Con la nueva túnica, mucho más asequible y fácil de encontrar que el ruan verde, también se facilita el acceso a los más pequeños de la hermandad al hábito, uno de los aspectos que más alegraba en las semanas previas a la Semana Santa a su hermano mayor, José Manuel Gómez. El Sol fue la última hermandad en incorporarse a la nómina de la Semana Santa y de las estaciones de penitencia a la Catedral, cosa que ocurrió en el año 2010. Desde entonces, la cofradía no ha experimentado el crecimiento deseado en el seno de la corporación, lo que ha motivado cambios como el que este Sábado Santo se ha materializado. El crema y el verde son los dos nuevos colores de moda en el Plantinar. Las túnicas recién estrenadas son la principal novedad con la que la cofradía procedente de la parroquia de San Diego de Alcalá se planta en el Centro de Sevilla.