Los expertos zanjan el debate: así deberías cargar realmente el lavavajillas para que limpie mejor
Muchos hogares creen dominar el arte de cargar el lavavajillas, pero los especialistas advierten de que la mayoría lo hace mal. Según técnicos de la empresa de electrodomésticos AO, uno de los errores más extendidos es llenar la máquina hasta el límite pensando que así se ahorra agua y energía, cuando en realidad ocurre lo contrario.
Los expertos explican que el lavavajillas necesita espacio entre platos, vasos y cubiertos para que el agua circule correctamente. “Si se aprieta todo, el chorro no llega y los utensilios salen sucios”, señala Gwil Snook, especialista en lavavajillas de AO. Recomienda dejar un hueco equivalente al grosor de un dedo meñique o una moneda de 5 céntimos entre cada pieza.
Un cuarto de los británicos sigue prelavando los platos antes de meterlos en la máquina, convencidos de que así quedarán más limpios. Pero los expertos aseguran que es un gesto inútil. Los lavavajillas modernos y sus detergentes están diseñados para interactuar con los restos de comida, ya que las enzimas necesitan partículas a las que adherirse para activar el proceso de limpieza.
Snook lo resume así: “Prelavar va en tu contra”. No solo no mejora el resultado, sino que malgasta agua y tiempo, perpetuando un hábito que ya no tiene sentido con la tecnología actual. Los datos recopilados por AO muestran que las mujeres son más propensas a prelavar que los hombres.
Cómo distribuir correctamente la carga
Los especialistas recomiendan colocar tazas y objetos ligeros en la bandeja superior, mientras que los elementos más pesados —como ollas, cuencos o recipientes voluminosos— deben ir en la parte inferior. También insisten en dejar espacio libre alrededor de los brazos aspersores, para que puedan girar sin obstáculos.
La organización de consumidores del Reino Unido Which? analizó recientemente la cuestión que divide a miles de hogares: ¿los cubiertos deben colocarse con el mango hacia arriba o hacia abajo? Aunque hay argumentos para ambas posturas, los fabricantes coinciden en que deben ir hacia abajo, especialmente los cuchillos, por seguridad y para mejorar el secado.
Los expertos concluyen que la mayoría de los errores provienen de hábitos heredados que ya no se ajustan a la tecnología actual. Con unos pocos ajustes —espacio entre piezas, nada de prelavado y una distribución correcta— los usuarios pueden ahorrar tiempo, energía y evitar discusiones domésticas.