Después de la gran conmoción de la muerte de Cristo en la cruz y el descenso a los infiernos para rescatar a los justos (la anástasis), la Iglesia aguarda vigilante su resurrección de entre los muertos lo mismo que espera su segunda venida, la parusía, glorioso y triunfante para recapitular todas las cosas en él al final de los tiempos. Ese es el sentido original de la vigilia pascual, que bien podría definirse como la madre de todas las vigilias y aun de todas las eucaristías porque estamos en el mismo centro del año litúrgico y de aquí nacen, como de un fontanar, todas las celebraciones dominicales. Del misterio pascual nace la Iglesia. La fe cristiana se sustenta en la...
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