Muchos pensaban que Trump era un chiflado que se movía por impulsos caprichosos. El tiempo ha demostrado que no solo estaban en lo cierto, sino que se quedaban cortos. Trump es eso y más, como, por ejemplo, un corrupto, un golpista y un convicto que debió ser inhabilitado de por vida. Pero, sobre todo, alguien que utiliza nuestra fe, que la deforma y que la pone al servicio del mal más absoluto. Y no hay nada tan repugnante como utilizar el nombre de Cristo para escupirle, para sembrar un discurso anticatólico y para ponerlo a disposición del diablo, que no solo existe, sino que debe tener piso en Mar-a-Lago. Se rodeaba Trump de una serie de pastores evangélicos que le...
Ver Más