Aquí, en la ciudad que habito, sabemos bastante de tránsfugas y de tranfuguismo, aquel arte que dominaba Houdini, el escapista que era húngaro pero todo el mundo daba por norteamericano. Era capaz de hacer creer a la gente que podía estar en dos sitios al mismo tiempo, en misa y repicando, dicho a la pata la llana. Houdini no creó escuela entre los magos modernos, pero en cambio le han salido muchos seguidores entre el animalario político. A sendos gobiernos municipales de la ciudad que habito corresponden los casos, todavía no demasiado lejanos, de los concejales Mouronte y Fabriciano, cada uno de ellos elegido en una lista y pasados al moro con armas y bagajes. Los excaldes Tomás Notario y...
Ver Más