Tras la muerte de Noelia Castillo por eutanasia asistida el pasado 26 de marzo se ha dado una sorprendente coincidencia a la hora de evaluar lo sucedido como un fracaso del Estado y de la sociedad. La responsabilidad moral se ha trasladado así a la estructura colectiva, diluyéndose la individual. Ya lo afirmaba Émile Durkheim refiriéndose precisamente al suicidio en su estudio del mismo nombre: «El suicidio debe depender necesariamente de causas sociales y constituir por esto un fenómeno colectivo»; y esto se debe, según él, a que existe una conciencia colectiva con vida propia que configura las conciencias individuales. Podríamos preguntarnos, no obstante, si no son causas individuales las que han conducido a un hecho tan terrible como este....
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