Gilberto Aranda sobre conflicto en Medio Oriente: “Se previó una victoria rápida, pero eso claramente ya no va”
El conflicto en Medio Oriente atraviesa uno de sus momentos más críticos desde su escalada a fines de febrero. En los últimos días, continúan los bombardeos cruzados entre Irán e Israel, junto con amenazas sobre infraestructuras energéticas y nuevas víctimas en frentes secundarios como el Líbano.
En ese contexto, en diálogo con la primera edición de Radioanálisis, el académico del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, Gilberto Aranda, aseguró que la escalada reciente marca un punto de inflexión cualitativo.
“Se cruzaron líneas rojas hace ya un tiempo, pero el capítulo de este fin de semana fue que se están comprometiendo espacios relacionados con el enriquecimiento de uranio y el desarrollo nuclear, tanto en Irán como en Beersheba, en Israel”, explicó, subrayando el riesgo de una ampliación hacia dimensiones estratégicas más sensibles.
Aranda describió un escenario de guerra extendida que trasciende los límites tradicionales del conflicto. “Estamos en un contexto bien delicado donde geográficamente estamos pensando en el Golfo Pérsico, pero tiene ramificaciones hacia Gaza, Jordania, Beirut e incluso hacia el Índico”, detalló.
En esa línea, destaca la creciente internacionalización del conflicto, con la presencia de fuerzas navales de potencias occidentales. “No solamente hay dos portaaviones de Estados Unidos, sino también uno de Francia dando vueltas en la zona”.
El componente económico aparece como un factor clave en la evolución del conflicto. “El precio del petróleo brent está marcando la sensación térmica y mostrando a los habitantes del mundo que éste es un conflicto que puede afectar directamente sus vidas”, afirmó el académico. Desde su perspectiva, Teherán ha logrado trasladar “el tema a una cuestión económica, lo que metió presión al flanco occidental”.
En términos militares, Aranda reconoció que el balance inicial favorece a Estados Unidos e Israel, pero advirtió un cambio en la percepción estratégica a medida que se prolonga la guerra. “Si uno revisa el nivel de destrucción, evidentemente es mayor el infligido a Irán. Pero en la medida en que el tiempo pasa, se instala en Irán la idea que han sido capaces de resistir, y en esa carrera contra el tiempo eso juega a su favor”, sostuvo.
Según el académico, uno de los objetivos iniciales de la ofensiva, provocar un cambio de régimen, no se ha cumplido. “Más bien ocurrió lo contrario: el régimen se ha endurecido”, expuso.
En tanto, Aranda puso el foco en una de las principales interrogantes estratégicas: la salida del conflicto planteada por Estados Unidos e Israel. “Plan había, respecto a terminar con el programa de misiles y el enriquecimiento de uranio, pero el plan de salida es el que se complica”, indicó. “Se previó una victoria rápida en tres o cuatro semanas, pero eso claramente ya no va”, concluyó.