Los viajeros de dos trenes de alta velocidad permanecieron a bordo en plena vía toda la noche tras el gran apagón, que afectó a más de 1,4 millones de pasajeros
Los viajeros de dos trenes de alta velocidad no pudieron ser rescatados tras el apagón del 28 de abril del año pasado y tuvieron que permanecer toda la noche en el interior de los convoys en plena vía. Así lo relata la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en su informe de recomendaciones sobre el suceso, en el que advierte también de que, de repetirse una situación similar, el sistema ferroviario está abocado a colapsar de nuevo.
Según asegura el documento, que no sólo analiza la situación del sector eléctrico sino también las de otros críticos como el ferroviario que dependen de la energía, el apagón afectó a un total de 1.879 servicios en la Red Ferroviaria de Interés General.
En la red convencional, debido a la mayor cantidad de estaciones y su ubicación en áreas pobladas y accesibles, los viajeros fueron evacuados de los trenes por sus propios medios, según describe el informe.
En la red de alta velocidad, prosigue, operaban 51 trenes de larga distancia y 13 de media distancia que requirieron asistencia. Adif y Renfe desplegaron locomotoras para operaciones de rescate. Las tareas de evacuación y auxilio de los trenes, exceptuando los 16 que se encontraban en estaciones, se prolongaron durante más de cuatro horas. Sin embargo, según añade, los viajeros de dos trenes permanecieron a bordo en plena vía durante la noche.
Aunque el suministro se restableció a las 7:00 horas del día 29, Competencia detalla que la recuperación de equipos e instalaciones generó retrasos superiores a 2 horas en casi 100 servicios de alta velocidad, y provocó la supresión de más de 70 servicios, lo que afectó a unos 30.000 viajeros de servicios comerciales.
El informe añade que unos 61.000 viajeros se encontraban en trenes que prestaban servicios sujetos a obligaciones de servicio público (OSP) cuando se produjo el incidente, y cerca de 3.000 servicios fueron cancelados entre el 28 y el 29 de abril, afectando a 1,4 millones de personas.
Condenado a otro colapso
Pese al abultado volumen de damnificaciones por el incidente, la CNMC considera que, de repetirse una situación como la del 28 de abril, el sistema ferroviario español está abocado a volver a colapsar. "No es realista, a día de hoy, dotar a toda la red ferroviaria de respaldo suficiente para operar sin red eléctrica, pues mantener trenes en circulación exige la alimentación continua a la catenaria, tensión y frecuencia estables y la sincronización de subestaciones a lo largo de cientos de kilómetros", asegura.
Como describe el organismo regulador, el incidente evidenció la "práctica dependencia total del sistema ferroviario del suministro eléctrico", si bien los sistemas de protección y seguridad funcionaron correctamente, de modo que el sistema hizo lo que está programado para hacer: pararse de forma segura ante un fallo eléctrico grave. Así, añade, la pérdida de suministro provocó la desconexión de las subestaciones y la señalización, y a su vez, la detención automática de los trenes, sin comprometer la seguridad de viajeros ni la de la red.