Добавить новость
World News in Spanish


Новости сегодня

Новости от TheMoneytizer

Mujeres en el blockchain: abriéndose paso

En 2009 apareció en internet un documento de apenas nueve páginas firmado por un nombre que todavía hoy sigue siendo un misterio: Satoshi Nakamoto. Aquel texto, el whitepaper de Bitcoin, describía una idea que parecía casi utópica: un sistema de dinero digital capaz de funcionar sin bancos, sin gobiernos y sin intermediarios. La propuesta se apoyaba en una red descentralizada de ordenadores que validan transacciones entre sí y registran cada movimiento en una base de datos compartida e inmutable.

Poco después se generó el primer bloque de Bitcoin y con él nació blockchain, la tecnología que hace posible este sistema. Lo que comenzó como un experimento impulsado por una comunidad de programadores y entusiastas de la criptografía pronto se convirtió en el germen de una industria global que hoy mueve miles de millones de dólares y atrae talento de perfiles muy diversos: ingenieros, economistas, abogados, expertos en ciberseguridad, emprendedores, inversores y especialistas en regulación.

Durante sus primeros años, sin embargo, el ecosistema blockchain estuvo dominado casi exclusivamente por hombres. Como ocurre en buena parte del sector tecnológico, su desarrollo inicial se apoyó en comunidades muy técnicas y en espacios relacionados con las finanzas, dos ámbitos históricamente masculinizados.

Pero esa realidad está empezando a cambiar. A medida que blockchain ha ido ampliando sus aplicaciones —desde la tokenización de activos hasta la identidad digital, la trazabilidad en cadenas de suministro o la automatización de contratos— cada vez más mujeres están encontrando su lugar en un sector que todavía está construyendo sus propias reglas.

Las trayectorias de quienes ya están dentro muestran, además, que no existe una única puerta de entrada. Algunas llegan desde el derecho y la regulación; otras, desde la ingeniería o las finanzas; otras, desde la investigación criminal, la educación o la consultoría. Muchas comparten, eso sí, un mismo impulso: la curiosidad por comprender una tecnología nueva antes de que termine de asentarse. Porque, como sucede en tantas historias de transformación, todo empieza con una pregunta. Cuando el dinero deja de pasar por el banco.

Para Sol Cinosi, presidenta de la Association for Women Cryptocurrency y embajadora de la Global Blockchain Business Council, esa pregunta apareció en su propio trabajo. Abogada y durante años investigadora criminal en el sector público argentino, recuerda el momento en que los criptoactivos comenzaron a irrumpir en casos que hasta entonces se resolvían siguiendo rutas bancarias relativamente previsibles.

«Antes bastaba con pedir información a un banco y esperar respuesta. Con las criptomonedas apareció una barrera nueva: ¿cómo se investiga un dinero que no depende de una entidad central y que se mueve en direcciones alfanuméricas?», explica.

Para entenderlo tuvo que hacer lo que muchos profesionales del sector han hecho en los últimos años: empezar casi desde cero. Lo que en un principio era un obstáculo terminó convirtiéndose en un reto intelectual y, después, en un nuevo campo profesional. Comprender cómo funcionaba la tecnología era la única forma de poder seguir la pista de esos activos en un entorno donde el dinero ya no deja el mismo rastro que en la banca tradicional.

Ese hilo —la curiosidad convertida en especialización— atraviesa buena parte del ecosistema blockchain y sirve también para explicar por qué muchas mujeres han entrado en este sector no tanto por vocación puramente técnica, sino por la necesidad de entender algo que estaba empezando a alterar profesiones ya existentes.

En el caso de Rebeca Díaz, fundadora de Corvus Albus Capital, Smartware Innovations y Baker Street Investment, el encuentro con blockchain fue temprano y casi doméstico. Su padre, físico, le envió el whitepaper de Bitcoin cuando todavía estaba en la universidad. Lo leyó y entendió de inmediato que aquello no era solo una moneda digital, sino una arquitectura tecnológica con capacidad para transformar muchos sistemas a la vez.

La tokenización de industrias

Era 2012 y no existía todavía una industria consolidada alrededor del fenómeno. No había másteres, escuelas de negocio o grandes consultoras con áreas especializadas. Había foros, comunidades dispersas, experimentación y una curiosidad casi artesanal. «Nunca he salido de aquí», resume. Hoy dirige, junto a sus socios, tres empresas vinculadas al sector: dos centradas en finanzas cripto y una tercera enfocada en desarrollo tecnológico.

Entre sus proyectos está una iniciativa de tokenización que busca articular industrias en África, empezando por Nigeria, para mejorar la transparencia de sectores como el cacao y reducir intermediarios financieros. «Al tokenizar industrias se busca eliminar intermediación y el coste que supone para estos países operar en dólares con empresas extranjeras. A largo plazo también puede ser un golpe contra la corrupción gracias a la trazabilidad», explica. Sobre la brecha de género, Díaz no se hace ilusiones: blockchain, recuerda, es la intersección entre dos mundos —tecnología y finanzas— donde la presencia femenina históricamente ha sido menor. Aun así, distingue entre el ecosistema cripto y las finanzas tradicionales. En el primero dice haber encontrado un entorno más abierto; en el segundo, una resistencia más clara a la autoridad femenina.

«La blockchain es un papel en blanco donde puedes escribir lo que quieras. Cuando un proyecto se programa, el código no dice género», sostiene. A su juicio, las oportunidades reales no dependen solo de la tecnología, sino también del apoyo institucional, de la financiación y de la capacidad de crear referentes visibles para que otras mujeres entiendan que también hay sitio para ellas.

El paso de la curiosidad a la profesionalización aparece también en la trayectoria de Carol Lago, ingeniera de telecomunicaciones formada en Caracas y especializada en Finanzas Internacionales en España. Su primer contacto con Bitcoin fue tan temprano como confuso: en 2009, junto a amigos, trataba de entender qué era aquello y cómo se compraba. Años después, en 2016, regresó al fenómeno con otra mirada: ya no le interesaba solo la criptomoneda, sino la infraestructura que había detrás y su posible aplicación al sistema financiero.

En su máster, pedir una especialización en blockchain fue casi un acto de intuición. El tema era tan nuevo que ni el propio programa tenía claro quién podía tutorizarle un trabajo sobre esa materia. Tocó hacer lo que tantas personas han hecho en las industrias nacientes: construir red, preguntar, contrastar y volver a los fundamentos.

Para Lago, una parte importante de la brecha de género no está necesariamente en la base técnica, sino en los espacios donde se decide el rumbo del sector: inversión, regulación, diseño de producto o estrategia. «Si las mujeres no participan en esa fase de diseño, la desigualdad puede acabar incorporándose en el propio sistema», advierte.

También subraya una barrera menos visible, pero muy presente: el síndrome del impostor. No siempre falta capacidad; a veces falta la percepción de pertenencia. En un entorno que a menudo se presenta como reservado para programadores o perfiles de ingeniería informática, muchas mujeres quedan fuera antes incluso de intentarlo, pese a que el ecosistema necesita equipos mucho más amplios y multidisciplinares.

Más que criptomonedas

En este punto, varias de las profesionales vuelven al mismo lugar: el whitepaper de Satoshi Nakamoto. Lo mencionan casi como un texto de primeros principios, un recordatorio útil en medio del ruido especulativo que con frecuencia rodea al sector. Volver al origen sirve para distinguir qué es tecnología y qué es moda pasajera.

Porque una de las ideas centrales del debate es precisamente esa: blockchain no es sinónimo de criptomonedas, aunque Bitcoin haya sido la puerta de entrada para millones de personas.

Para Isabel Martínez Moriel, socia de Andersen Abogados, blockchain debe entenderse sobre todo como una infraestructura: una base de datos segura, trazable y eficiente que permite registrar y coordinar información con garantías. Desde esa perspectiva, sus aplicaciones se multiplican: trazabilidad en cadenas de suministro, gestión de consentimientos, propiedad intelectual, ciberseguridad, identidad digital, tokenización de activos o automatización mediante smart contracts.

Pero Isabel Martínez introduce además una variable decisiva: la regulación. La innovación, recuerda, no vive solo en el código. También se impulsa o se bloquea en la norma. Las decisiones regulatorias europeas sobre automatización, contratos inteligentes o protección de datos pueden acelerar usos o frenar desarrollos enteros. Y esa conversación jurídica, lejos de ser marginal, es una de las grandes puertas de entrada para muchas mujeres al ecosistema.

La tokenización es, de hecho, una de las aplicaciones que más interés despierta. La posibilidad de representar digitalmente bienes físicos —desde oro hasta inmuebles— y dividirlos en fracciones accesibles seduce por su promesa de democratización. Carol Lago cita ejemplos como el oro tokenizado lanzado por Prosegur Crypto, que permite comprar una fracción de un lingote y entrar o salir de la inversión con una flexibilidad difícil de encontrar en otros productos tradicionales.

Sin embargo, tanto ella como el resto de participantes advierten del malentendido más común: confundir blockchain con puro trading. Carol lo deja claro desde el primer minuto en sus clases del máster de Blockchain e Inversión en Activos Digitales: “Esta no es una clase sobre criptomonedas”. Es, más bien, una clase sobre las aplicaciones de una tecnología que puede impactar a industrias muy distintas. Para explicarlo recurre a una analogía sencilla: nadie sabe exactamente cómo funciona WhatsApp por dentro y, aun así, millones de personas lo usan cada día. No hace falta comprender cada línea de código para beneficiarse de una tecnología. Pero sí hace falta entenderla si se quiere construir con ella.

Un nuevo ecosistema financiero también necesita mujeres

Ahí es donde entra la reflexión de Cristina Murgas, managing partner de Bonsái Consultores, que sitúa el debate en un plano más amplio: el de la transformación del sistema financiero y la entrada progresiva de las mujeres en sus nuevas verticales. "Es importante ver cómo la mujer va incorporándose a los nuevos ecosistemas financieros", sostiene. Murgas observa una evolución clara entre generaciones. Si hace unos años la figura femenina de referencia en el mundo patrimonial podía ser la banquera privada o la gestora vinculada a la empresa familiar, ahora empiezan a aparecer perfiles más jóvenes, de entre 30 y 40 años, que emprenden en el universo Fintech y se forman en tecnologías que están cambiando las finanzas, como blockchain.

En su opinión, esa transición no puede entenderse sin formación. Ella misma recuerda una idea repetida por uno de sus profesores en un curso sobre transformación digital de las finanzas: mucha gente opina sobre blockchain sin haberse leído el whitepaper, a pesar de que ese texto es la base para entender el cambio tecnológico en marcha. Su aportación añade una capa relevante al reportaje: blockchain no solo abre una conversación sobre programación, criptoactivos o regulación, sino también sobre quién diseña el nuevo lenguaje de las finanzas. Y en ese terreno, la presencia femenina resulta clave para que la transformación no reproduzca los sesgos del sistema anterior.

En medio de la conversación tecnológica aparece inevitablemente la cuestión del género. ¿Es blockchain un sector meritocrático donde importa solo el talento? ¿O reproduce, con otros códigos, desigualdades ya conocidas? Las respuestas no son idénticas, pero sí matizadas. Algunas profesionales lo describen como un entorno más abierto que las finanzas tradicionales, donde se sienten menos encasilladas. Otras señalan un problema persistente: la escasez de mujeres candidatas, especialmente en perfiles de programación o trading. No siempre se trata de una exclusión explícita; a menudo es una combinación de barreras culturales, ausencia de referentes y falta de autopercepción.

Varias coinciden, además, en una idea que rara vez se verbaliza con tanta claridad: la relación con el riesgo y la visibilidad. Muchas mujeres aceptan una ponencia, un panel o una oportunidad de exposición pública solo cuando sienten que están completamente preparadas. Frente a la cultura de "lanzarse aunque no se sepa del todo", ellas tienden a exigirse una preparación exhaustiva. "No avanzamos si no nos sentimos preparadas. Nos lo preparamos siete veces", resume Isabel Martínez. No lo plantea como falta de ambición, sino como exceso de responsabilidad. El resultado, sin embargo, puede ser el mismo: menos presencia en espacios donde se construye reputación y red.

De ahí que varias participantes defiendan una estrategia aparentemente simple, pero poderosa: estar. Estar en paneles, en cursos, en redes profesionales, en asociaciones, en conversaciones técnicas y en lugares donde se toman decisiones. No para hacer cuota, sino para normalizar una presencia que todavía sigue siendo minoritaria.

Educación, red y referentes

La educación aparece, al final, como la herramienta más importante para reducir la brecha. Enseñar tecnología y finanzas desde edades tempranas, eliminar el sesgo de que solo los ingenieros pueden entrar en este mundo y reforzar la idea de que blockchain necesita equipos multifuncionales: abogados, economistas, especialistas en negocio, financieros, perfiles de cumplimiento y expertos técnicos.

En esa línea, Victoria Báscones, jefa de estudios de Postgrados del IEB, apunta que desde las instituciones educativas se observa un interés creciente de las mujeres por formarse en áreas como Fintech, inteligencia artificial, analítica de datos, blockchain y activos digitales. No se trata solo de participar en la transformación, sino de liderarla. "Nos encontramos en un momento decisivo. Europa se ha comprometido con los objetivos de la Década Digital, con la meta de alcanzar al menos 20 millones de especialistas en tecnologías de la información y la comunicación de aquí a 2030, promoviendo de forma activa una mayor participación femenina", señala. Ese reto, añade, no es solo cuantitativo. También exige incorporar diversidad, liderazgo y nuevas perspectivas para impulsar un crecimiento más sostenible e inclusivo.

El ecosistema blockchain sigue siendo un territorio en construcción. Junto al entusiasmo conviven tensiones reales: regulación, adopción, ruido especulativo, dificultades para separar innovación útil de promesa vacía. Pero, más allá de esas incertidumbres, hay una idea que atraviesa todas estas historias. Blockchain ya no es solo un concepto técnico ni una palabra de moda. Es un campo de trabajo real donde se están definiendo nuevas infraestructuras económicas, jurídicas y sociales. Y en ese proceso, cada vez más mujeres están encontrando su espacio, no como una nota al margen, sino como parte activa de esa construcción.

El white paper de Satoshi Nakamoto

El concepto de Bitcoin fue formulado por Satoshi Nakamoto en el white paper publicado en 2008, considerado el texto fundacional de la primera criptomoneda. Bajo el título Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System, el documento proponía un sistema de dinero digital capaz de funcionar sin bancos, gobiernos ni intermediarios financieros, algo inédito hasta entonces. En sus páginas, Nakamoto describió una red descentralizada en la que las transacciones quedan registradas en una cadena de bloques pública y segura, validada mediante criptografía y pruebas de trabajo. El objetivo era resolver uno de los grandes problemas del dinero digital, el doble gasto, y sentar las bases de un sistema transparente, resistente a la manipulación y sostenido por la propia red de usuarios.

Читайте на сайте


Smi24.net — ежеминутные новости с ежедневным архивом. Только у нас — все главные новости дня без политической цензуры. Абсолютно все точки зрения, трезвая аналитика, цивилизованные споры и обсуждения без взаимных обвинений и оскорблений. Помните, что не у всех точка зрения совпадает с Вашей. Уважайте мнение других, даже если Вы отстаиваете свой взгляд и свою позицию. Мы не навязываем Вам своё видение, мы даём Вам срез событий дня без цензуры и без купюр. Новости, какие они есть —онлайн с поминутным архивом по всем городам и регионам России, Украины, Белоруссии и Абхазии. Smi24.net — живые новости в живом эфире! Быстрый поиск от Smi24.net — это не только возможность первым узнать, но и преимущество сообщить срочные новости мгновенно на любом языке мира и быть услышанным тут же. В любую минуту Вы можете добавить свою новость - здесь.




Новости от наших партнёров в Вашем городе

Ria.city
Музыкальные новости
Новости России
Экология в России и мире
Спорт в России и мире
Moscow.media










Топ новостей на этот час

Rss.plus