El indignante silencio de Liga Deportiva Alajuelense ante la indisciplina
Si alguien entra a las redes sociales de Liga Deportiva Alajuelense, en los dos últimos días encontrará información sobre un partido del equipo femenino, algo sobre la categoría Sub-17, unas fotos del museo que tienen dentro del estadio, y muy importante: unas felicitaciones de jugadores que cumplen años. Pero ni una línea sobre el grave episodio de indisciplina que sacudió al país futbolero desde el jueves.
No hay un pronunciamiento oficial sobre lo ocurrido. El tema no existe a nivel institucional, pese a que la seriedad de lo ocurrido ameritaba fijar una posición rápida y contundente.
Según ha trascendido de manera extraoficial, ya hay algunas sanciones contra Alejandro Bran y Kenneth Vargas, los futbolistas involucrados. Entendemos la privacidad de los procesos laborales, pero el equipo tenía la posibilidad -y la obligación- de salir a hablar del caso públicamente, lo cual es posible sin lesionar la confidencialidad de ley.
Con toda la humildad, si quieren aquí les hago el borrador del comunicado: Que en las imágenes se observa un comportamiento inaceptable para deportistas profesionales, que se incumplieron códigos y disposiciones del equipo, que no corresponde a los valores de la institución (digo yo, aunque ya tengo dudas); además, una disculpa a los vecinos que se hubieran visto afectados por la “noche loca” y, con especial énfasis, una disculpa por haber utilizado tiempo de la Fuerza Pública en algo tan molesto pero poco relevante como un muchacho que pierde el control cuando, al parecer, se le va la mano con el hidratante.
En lugar de eso, Liga Deportiva Alajuelense optó por un silencio vergonzoso, indignante e inexplicable. Es la estrategia de barrer el polvo debajo de la alfombra, dejar que el escándalo se evapore solito en tres días; que ojalá el partido contra Herediano sea bien polémico y la gente amanezca hablando del VAR, y no del bar.
Las únicas palabras vinieron del director deportivo Carlos Vela (en entrevistas que ya tenía pactadas) y el entrenador Óscar Ramírez (en una conferencia de prensa reglamentaria). Tales comparecencias no equivalen ni sustituyen un pronunciamiento oficial. Ni tampoco la respuesta del jueves por la mañana, cuando el club contestó a las primeras consultas con un machote cajonero, al estilo de “vamos a hacer una investigación y se aplicarán las medidas que correspondan”.
Esa respuesta machotera ya la tuvieron que usar tres veces en los últimos meses. Es lo que suele pasar en un hogar y una institución cuando los temas de disciplina no se toman con suficiente rigor.