«¿Acuerdo sin moción de censura?»: los críticos de Vox reprochan a Abascal sus bandazos con el PP
Lo previsible: una vez que pasó el ruido de la contienda electoral en Castilla y León,, el Partido Popular y Vox vuelven a la mesa de diálogo. Para cerrar los acuerdos pendientes en Extremadura y Aragón, bloqueados por la estrategia política de Santiago Abascal, que tumbó la investidura de María Guardiola y rechazó acercarse a Jorge Azcón en la constitución de las Cortes para priorizar en campaña la distancia con su potencial socio.
Desde el mes de diciembre hasta marzo, el líder de Vox se ha negado a torcer el pulgar hacia arriba con Guardiola. Porque entendía que un pacto le penalizaría ante su parroquia. Semana tras semana, adujo distintos argumentos.
Y ahora, que lanza señales de entendimiento, los críticos de su partido sacan los sables: «¿No dijo que hasta que Feijóo no presente una moción de censura Vox no iba a ser partícipe de un acuerdo?», ironiza un dirigente territorial.
En puridad, las palabras de Abascal, pronunciadas en un mitin en Béjar (Salamanca) el 9 de marzo fueron las siguientes: «Le tendemos la mano, pero le exigimos que rompa esos pactos [con el PSOE en Bruselas]. Le exigimos que presente una moción de censura contra Pedro Sánchez para retratar a Sánchez».
Lo cierto es que, hoy por hoy, no consta que Feijóo haya dado orden de «romper» alianza alguna con los socialistas en Europa, ni desde luego ha registrado una moción de censura en la Cámara Baja.
No son pocos, pero sí silenciosos de cara al público, los cargos que reprochan a la cúpula de Vox el tacticismo de los últimos meses. Todos ellos coinciden en que, al final, Abascal ha conseguido «poner al PP de víctima».
A nadie se le escapa que, en una negociación que encalla, la asunción de culpabilidades en el relato clave. Y el elector, como norma general, suele castigar al que bloquea. No al bloqueado.
Entre las distintas lecturas que se hacen de los resultados del pasado domingo, al margen de la mala gestión de las expectativas, hay cada vez más voces dentro de Vox que apuntan a la falta de entendimiento con el PP. En un momento en el que el PP, precisamente, decidió tenderle a Vox la alfombra para visibilizar que si no había pacto no era por su parte.
Feijóo espolea a Abascal
En las filas populares se muestran seguros de que Abascal ha tomado nota de la lección y, esta vez, no pondrá palos en las ruedas. «No deberíamos entrar en abril sin acuerdo», le dijo ayer en la mañana Alberto Núñez Feijóo a Federico Jiménez Losantos, en los micrófonos de EsRadio.
Consciente de que la realidad política cuando no hay mayorías absolutas obliga a buscar alianzas, el líder popular aseguró que no hay «peros» a la hora de estampar la firma de su partido en un documento conjunto con Vox. Porque «En lo fundamental», zanjó, «coinciden». Primer punto, y más importante: «Acabar con el sanchismo».
Con la gobernabilidad todavía sin resolver tanto en Extremadura como en Aragón, reprochó: «Vamos tarde». Y desveló que el acuerdo extremeño estaba a punto de caramelo antes de las elecciones castellanoleonesas. «Tenemos una agenda pendiente. Hay muchos documentos elaborados. En Extremadura tenemos un acuerdo programático cerrado. Lo que necesitamos es concretarlo y extenderlo en lo que se refiere a los aspectos nacionales a Aragón y a Castilla y León».
Una vez que Abascal confirmó el lunes su deseo de volver a los gobiernos autonómicos, queda por estipular el reparto de «sillones» en el Ejecutivo de Guardiola. La previsión que manejan los mandos populares es que la firma final llegue en cuestión de días.