Tuvo faena anoche el mozo de espadas de Julio Norte, con la taleguilla rosa teñida de sangre. Qué manera de ceñirse en las gaoneras enfrontiladas en su turno de quites. Bárbaras de exposición, una declaración de intenciones que asustaba. El salmantino refrendó sus ganas de ser en su primer novillo, un estupendo y armónico fuenteymbro, el de más clase. Para disfrutarlo con más veteranía, pero a Norte, como es lógico, le falta aún mucho Sur, mucho por pulir, aunque la madera la tiene. ¡Vaya si la tiene! Resoplaba el padre desde el burladero cuando lo recibió con tres largas de rodillas. Ya en pie echó los vuelos despacio, con aroma antiguo, y lo puso en el peto con chicuelinas al...
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