El experimento frenteamplista en Chile no terminó bien. Tras cuatro años en el poder, el presidente Gabriel Boric entregará este miércoles el mando al republicano José Antonio Kast, ubicado en sus antípodas ideológicas, cargando, además, con una de las peores evaluaciones de la reciente democracia. Pese al esfuerzo del Gobierno estos últimos tres meses por destacar las obras de la Administración, lo cierto es que Boric y su equipo ven hoy frustrados sus sueños refundacionales y entregan el país con preocupantes índices en materia fiscal (déficit estructural del 3,6% del PIB) y desempleo del 8,3%, así como de inseguridad y corrupción. Algunos de los recientes sondeos de opinión lo colocan entre los mandatarios menos populares de los últimos decenios, con...
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