La irrupción de la guerra en Irán está desbordando todos los presupuestos familiares tanto por la subida de los combustibles, que ya arrastran un incremento superior al 15% en una sola semana, como por su impacto indirecto en la factura de la luz. El coste de generación eléctrica supera este martes los 136 euros por megavatio/hora (MWh) , el mayor coste desde hace más de un año. Ante este panorama, las dudas vuelven a surgir entre los consumidores a la hora de decidir qué hacer con el recibo como, sobre todo, por las indicaciones que les pueden llegar de sus compañías advirtiendo sobre lo que hay que hacer en este momento. La preguntas se extienden tanto entre quienes tienen firmado ya un contrato eléctrico como a quienes les toca ahora revisar su tarifa. Todo es confusión en este contexto de precios que vuelven a mirar hacia arriba sin que muchos usuarios sepan bien qué hacer. La calma es la primera compañera de viaje en esta situación, porque tomar cualquier decisión rápida puede acarrear problemas futuros de los que algunos hogares puedan arrepentirse. No. Quienes tengan contratada una modalidad de precios en el mercado libre deben seguir con las mismas condiciones que marquen sus contratos firmados en su momento. Independientemente de que la coyuntura del mercado sea ahora más adversa para los precios de la energía . Porque, precisamente, las compañías comercializaron esas tarifas incluyendo posibles contingencias, como la actual, en forma de cobertura con precios más elevados. Ninguna empresa comercializadora puede comunicarse con un usuario advirtiéndole de que su tarifa va a sufrir cambios como consecuencia de esta situación que se vive en Irán. Salvo que en algún punto del contrato firmado en su momento se incluya esta circunstancia. En cuyo caso ya no sería un precio fijo, sino posiblemente indexado al mercado o variable. En esta circunstancia se pueden encontrar una parte de los usuarios de luz que firmasen hace un año, en la mayoría de casos, las condiciones de la tarifa que han pagado hasta ahora. Al renovar el contrato sí se pueden encontrar con la sorpresa de que su compañía le incremente el precio del kilovatio/hora (kwh), que es el que sirve como referencia para saber si estamos pagando de más con respecto a otras ofertas de mercado. Hasta ahora, tener un contrato fijo con un precio estipulado en el entorno de los 0,10 a los 0,12 euros/kwh ya suponía una ventaja competitiva. Pagar por encima de esa referencia sale caro, aunque lo más probable es que con las circunstancias actuales buena parte de la renovación de tarifas pase por costes más elevados. Aunque todo dependerá de la política comercial de cada compañía. Eso sí. Puede darse el caso de que le toque renovar su tarifa y la compañía no se lo advierta. Se trata de contratos en los que el titular ha aceptado la renovación automática, en su momento, sin que la empresa le informe sobre las nuevas condiciones. Debe estar atento a cuándo se cumplen los plazos estipulados en cada punto de suministro. Por ahora, salvo que le toque renovar su tarifa, la mejor opción es quedarse con los precios que estaba pagando, en el caso de que se tratase de un contrato en la modalidad del mercado libre. Si tiene un contrato regulado (PVPC), tendrá que echar sus correspondientes cuentas. Por norma general, el PVPC suele salir rentable si dispone del bono social , el descuento sobre el consumo al que están acogidos más de un millón de hogares, que se ven beneficiados por esta medida.