Добавить новость


World News in Spanish


Новости сегодня

Новости от TheMoneytizer

Una monarquía iraní inquieta a Occidente

Cada vez que la tensión aumenta en Irán, reaparece el mismo reflejo. Mientras la República Islámica endurece la represión y la región se inflama, se multiplican las solicitudes de entrevistas. Y, casi invariablemente, la primera pregunta no se refiere al fondo del análisis. Antes incluso de abordar la cuestión estratégica, algunos periodistas desean verificar mis «vínculos» con el príncipe heredero, asegurarse de que no soy cercano a él, que no lo he conocido, que mi juicio no estaría condicionado por mi apellido. Me llamo Pierre Pahlavi.

Al parecer, eso basta para suscitar sospechas. Esta asignación por el nombre –que a veces roza una inquisición suave– revela hasta qué punto parte de las élites occidentales se sienten incómodas ante la figura de Reza Pahlavi y, más aún, ante la sola idea de una eventual restauración monárquica en Irán. Aclaro, por supuesto, que esta observación no se aplica a las preguntas legítimas y sustantivas que caracterizan a diarios como La Razón, sino a una tendencia más amplia en ciertos círculos mediáticos occidentales.

No se trata aquí de defender a un hombre ni de imponer una solución institucional. Se trata de interrogar un reflejo: ¿por qué la hipótesis monárquica provoca más aprensión en algunos sectores occidentales que la perpetuación de una teocracia que reprime a su pueblo desde hace cuarenta y siete años?

Es justo recordar las zonas de sombra del reinado de Mohammad Reza Pahlavi. Los historiadores estiman que unas 5.000 personas murieron en los disturbios y episodios represivos previos a la caída del régimen en 1979. También se evocan, con razón, los cerca de 10.000 opositores detenidos por la Savak. Pero la comparación debe completarse. Desde 1979, la República Islámica ha causado decenas de miles de víctimas. Algunos episodios represivos recientes han sido asociados a cifras que se aproximan a las 30.000 muertes en pocos días. El número de presos políticos supera ampliamente al de la época imperial.

En términos prácticos, cerca de 90 millones de iraníes viven hoy en una suerte de prisión a cielo abierto. Y, sin embargo, en determinadas redacciones occidentales, la inquietud parece centrarse más en las hipotéticas «tentaciones autoritarias» de un príncipe exiliado que afirma públicamente que su papel sería transitorio y que la forma de Estado debería someterse a referéndum. Existe ahí un desequilibrio moral inquietante.

Para parte de las élites intelectuales occidentales, la monarquía es sospechosa por definición. Evocaría arcaísmo político, nostalgia autoritaria o incluso un deslizamiento hacia la extrema derecha, acusación que a veces se insinúa respecto de Reza Pahlavi. Sin embargo, conviene recordar dos hechos. Primero, Estados Unidos nunca ha mostrado una preferencia sistemática por restauraciones monárquicas; históricamente ha apoyado transiciones republicanas, como ocurrió en Italia en 1946.

La idea de que Washington buscaría reinstaurar una corona en Teherán pertenece más al terreno de la fantasía que al del análisis estratégico. Segundo, aproximadamente el 75 % de las monarquías contemporáneas son democracias consolidadas, mientras que apenas la mitad de las repúblicas pueden clasificarse como tales. Las monarquías constitucionales del norte de Europa o la España de la Transición –bajo el impulso de Juan Carlos I– demostraron que la Corona puede desempeñar un papel de arbitraje y estabilización en sociedades fracturadas. ¿Por qué lo que fue considerado aceptable –e incluso beneficioso– en España sería inconcebible en Irán?

La reticencia occidental ante la idea monárquica iraní responde a menudo a una doble lógica. Por un lado, una mala conciencia postimperial: el temor a parecer que se impone a un país del Sur Global una solución «de otro tiempo». Por otro, una lectura descolonial simplificada, como si la monarquía iraní fuese producto de una dominación extranjera. Históricamente, eso es inexacto. La institución monárquica en Irán precede en más de dos milenios cualquier interferencia occidental. Desde Ciro el Grande y el Imperio aqueménida, hace más de 2.500 años, la idea de un poder real estructurado forma parte de la memoria política iraní.

¿Qué quieren los iraníes?

Las dinastías –aqueménida, sasánida, safávida– se sucedieron mucho antes del surgimiento de los Estados-nación europeos. La monarquía no es un artefacto colonial en Irán; es un elemento constitutivo de su larga historia. El Shahnameh de Ferdousí, epopeya fundacional de la identidad persa, lo testimonia. Incluso la toponimia iraní está impregnada de la palabra «sha». Sugerir que los iraníes serían culturalmente incapaces de optar por una monarquía constitucional no es progresismo: es condescendencia.

Es legítimo temer que un cambio de régimen impuesto desde el exterior desemboque en el caos. Los precedentes iraquí y libio invitan a la prudencia. Pero rechazar por principio cualquier evolución porque pudiera verse facilitada por Estados Unidos o Israel equivale a negar la aspiración interna al cambio. Los iraníes que salen a la calle no lo hacen para preservar la teocracia. Reclaman su fin. Si la caída del régimen se viera acelerada por dinámicas geopolíticas externas, ello no invalidaría la legitimidad de un referéndum constituyente organizado por los propios iraníes.

La cuestión no es: «¿Quiere Occidente una monarquía en Irán?». La cuestión es: «¿Qué quieren los iraníes?». Y si, en un proceso libre y transparente, optaran por una monarquía constitucional –con poderes estrictamente limitados– en nombre de la estabilidad y la continuidad simbólica, ¿con qué legitimidad moral se opondrían ciertos comentaristas occidentales?

Irán no es un laboratorio para proyecciones ideológicas occidentales. Es una nación milenaria con cultura política propia. La hipótesis monárquica puede suscitar debate. Pero tratarla como una amenaza mayor que la teocracia vigente supone una inversión extraña de prioridades.

A fin de cuentas, el mantenimiento de un régimen que ejecuta, encarcela y reprime desde hace casi medio siglo constituye una tragedia mucho más tangible que un príncipe que promete someter su eventual papel a la voluntad popular. Tal vez ha llegado el momento de que algunos observadores occidentales ejerzan un poco de humildad, y permitan que el pueblo iraní decida su destino. La historia de las grandes transiciones políticas demuestra, además, que las naciones hoy más celosas de su soberanía no siempre rechazaron la ayuda que hizo posible su propia libertad.

Читайте на сайте


Smi24.net — ежеминутные новости с ежедневным архивом. Только у нас — все главные новости дня без политической цензуры. Абсолютно все точки зрения, трезвая аналитика, цивилизованные споры и обсуждения без взаимных обвинений и оскорблений. Помните, что не у всех точка зрения совпадает с Вашей. Уважайте мнение других, даже если Вы отстаиваете свой взгляд и свою позицию. Мы не навязываем Вам своё видение, мы даём Вам срез событий дня без цензуры и без купюр. Новости, какие они есть —онлайн с поминутным архивом по всем городам и регионам России, Украины, Белоруссии и Абхазии. Smi24.net — живые новости в живом эфире! Быстрый поиск от Smi24.net — это не только возможность первым узнать, но и преимущество сообщить срочные новости мгновенно на любом языке мира и быть услышанным тут же. В любую минуту Вы можете добавить свою новость - здесь.




Новости от наших партнёров в Вашем городе

Ria.city
Музыкальные новости
Новости России
Экология в России и мире
Спорт в России и мире
Moscow.media










Топ новостей на этот час

Rss.plus