La CIA había seguido durante meses los movimientos del líder supremo iraní, Alí Jamenei, y fue afinando sus patrones y ubicaciones gracias a informantes sobre el terreno y espionaje con drones. La agencia supo finalmente que el sábado por la mañana iba a celebrarse una reunión de altos cargos iraníes en un complejo de la dictadura en Teherán y que Jamenei estaría presente, presidiendo todo. Por decisión del propio Donald Trump , esa información se compartió con Israel y aceleró el calendario del ataque para aprovechar la oportunidad. Estados Unidos e Israel ajustaron el momento del ataque, que inicialmente se había planteado de noche, para golpear con esa nueva ventana de inteligencia. Así lo contaron dos altos cargos de la...
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