Gabinete con prontuario
Una cifra define el momento político. Cierta indagación realizada por La República a las declaraciones juradas de los ministros revela que once de diecinueve integrantes del Consejo de Ministros registran investigaciones en trámite o antecedentes policiales. Este dato revela un patrón, más claro que nunca, en la forma en que se designa a los llamados a ser los principales asesores del mandatario José María Balcázar.
El hecho de que la presidenta del Consejo de Ministros figure entre las personas investigadas es tan solo la punta del iceberg. El Ministerio del Interior, la cartera de Justicia, el sector Defensa y el portafolio de Producción forman parte del mismo prontuario. En pocas palabras, las áreas encargadas de Gobierno central, seguridad, sistema legal, orden interno y actividad económica operan con titulares con un pasado cuestionable.
No obstante, este escenario tiene antecedentes. Durante la administración de Dina Boluarte, varios miembros del gabinete afrontaron investigaciones fiscales y denuncias constitucionales. Luis Alberto Otárola y Pedro Miguel Angulo Arana integraron un periodo con indagaciones vinculadas a decisiones adoptadas desde la PCM. Asimismo, vale la pena no olvidar que los entonces ministros del Interior y Defensa enfrentaron pesquisas por presunta omisión de funciones en el contexto de protestas sociales. Pasó lo propio durante la breve encargatura de José Jerí, quien fue el primer acusado, y sorpresivamente dicha denuncia fue retirada a los días de su nombramiento.
Al respecto, los peruanos deben entender que esta continuidad revela una práctica cuyo criterio de selección responde a acuerdos del presente Parlamento. Son los mismos congresistas de esta legislatura —que votaron a favor de Boluarte, Jerí y Balcázar— quienes piden de nuevo la confianza ciudadana a través del voto.
La designación de ministros forma parte de esa transacción que, entre tanto, expectoró a Hernando de Soto, incluso y cuando el mismo Balcázar lo convocó. No importó porque no es él quien domina el poder del Gobierno. Este Consejo de Ministros prontuariado expresa esa correlación de fuerzas.
El país enfrenta un desafío en el próximo proceso electoral: o la continuidad de pactos tan ajenos a las necesidades mínimas de los ciudadanos o la reconstrucción de criterios mínimos de idoneidad. Y por ello, esa centralidad debe estar abocada a la elección del próximo Senado, que el Parlamento del pacto ha configurado durante estos últimos años para apoderarse aún más del Estado peruano. No hay que olvidarlo.