Un nuevo refugio «glamping» de la Costa Cálida en Cartagena
La Costa Cálida cuenta un nuevo reclamo para quienes buscan mar, naturaleza y comodidad cuando planean una escapada. Una propuesta con espíritu «glamping» que se instala en un entorno paradisíaco frente al Mediterráneo. En Cartagena, a pie de playa y dentro del Parque Regional de la Sierra de la Muela, Cabo Tiñoso y Roldán, un histórico enclave del litoral mediterráneo inicia etapa con una propuesta renovada que mira al viajero actual: más diseño, más servicios y una clara apuesta por la sostenibilidad.
El nuevo proyecto nace tras una transformación integral que ha redefinido los alojamientos y los espacios comunes sin desdibujar el paisaje. La intervención ha priorizado la integración paisajística y el respeto por el entorno, eliminando superficies asfaltadas, apostando por estructuras ligeras y desmontables y desarrollando un plan de renaturalización con especies autóctonas.
Dormir frente al Mediterráneo
La oferta combina distintas fórmulas para adaptarse a todo tipo de escapadas. Desde alojamientos completamente equipados (con terrazas privadas, cocina, climatización y baño) hasta amplias parcelas pensadas para quienes viajan en caravana, autocaravana o camper y recorren Europa siguiendo el sol. Todo se ha rediseñado para favorecer el descanso, la privacidad y la conexión con el entorno.
El complejo incorpora dos zonas de piscinas exteriores para los meses de verano y una tercera climatizada que permite alargar la temporada y atraer visitantes durante todo el año. A ello se suman instalaciones deportivas, áreas infantiles y un completo programa de animación. La idea es convertirse en un destino abierto más allá de los meses estivales, aprovechando el clima suave del sureste peninsular.
La ubicación es, sin duda, uno de sus grandes valores. Situado en uno de los tramos más vírgenes del litoral español, ofrece infinitas posibilidades. Kayak, buceo, rutas de senderismo y bicicleta, escalada o excursiones guiadas forman parte de la propuesta. El proyecto trabaja con guías locales para que la estancia funcione también como puerta de entrada al territorio.
Mesa puesta con vistas al mar
La gastronomía también juega un papel destacado. La oferta se reparte en dos espacios: Cala Escondida Mediterranean Kitchen, centrado en producto local y cocina mediterránea, y el restaurante italiano Tramonti, abierto todo el año y con vistas al mar y la montaña. Una combinación pensada para quienes alternan jornadas activas con sobremesas largas frente al paisaje.
Esta apertura supone un nuevo hito en la expansión de la marca, que en menos de dos años ha incorporado nueve establecimientos en enclaves estratégicos del sur y noreste peninsular, desde Cádiz y Almería hasta el Delta de l’Ebre, Girona o el embalse de Mequinenza, conocido como el Mar de Aragón.
Con esta nueva etapa, la Costa Cálida amplía su oferta turística con un concepto que combina naturaleza, comodidad y una mirada más responsable hacia el entorno. Una forma distinta de dormir frente al mar, sin renunciar a nada.