Irán califica de "grandes mentiras" las acusaciones de Trump sobre su programa nuclear y balístico
Irán rechazó este miércoles lo que calificó como “grandes mentiras”, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmara que la república islámica desarrolla misiles capaces de alcanzar territorio norteamericano y mantiene objetivos nucleares de carácter militar. La respuesta de Teherán se produce en medio de una renovada escalada verbal entre ambas potencias.
El cruce de declaraciones ocurre en la antesala de una nueva ronda de conversaciones prevista en Ginebra, con mediación de Omán, en un contexto marcado por advertencias de Washington sobre posibles acciones si no se logra un entendimiento. Al mismo tiempo, la administración estadounidense reiteró que mantiene abierta la puerta a una solución negociada que limite las capacidades estratégicas iraníes.
Teherán rechaza acusaciones y cuestiona narrativa estadounidense
El portavoz de la cancillería, Esmail Baqai, denunció que las afirmaciones sobre el desarrollo nuclear, los misiles balísticos y el número de fallecidos en recientes disturbios constituyen una campaña de desinformación. A través de la red social X, el funcionario sostuvo que estas versiones buscan distorsionar la realidad y desacreditar al gobierno iraní ante la comunidad internacional.
Durante su discurso sobre el estado de la Unión, el mandatario republicano aseguró que la nación persa ha construido armamento capaz de amenazar a Europa y a instalaciones militares estadounidenses en el extranjero. Asimismo, advirtió que su administración no permitirá que lo que calificó como el principal patrocinador del terrorismo obtenga capacidad atómica, aunque reiteró que su preferencia es resolver la crisis por la vía diplomática.
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Negociaciones nucleares y señales de posible entendimiento
El ministro de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi, expresó que su país está dispuesto a alcanzar un pacto “justo y equilibrado” en el menor tiempo posible. Según indicó, existe una oportunidad histórica para cerrar un acuerdo que contemple las preocupaciones de ambas partes, siempre que se priorice el diálogo como herramienta principal.
El proceso de negociación, reactivado en febrero en Mascate, se produce tras varios encuentros celebrados el año pasado que quedaron interrumpidos por la ofensiva militar lanzada por Israel contra instalaciones iraníes, con apoyo estadounidense. Pese a ello, las autoridades persas insisten en que su programa tiene fines exclusivamente civiles y que su derecho está respaldado por compromisos internacionales de no proliferación.
Protestas internas y controversia por el número de víctimas
El jefe de la Casa Blanca también acusó a las autoridades iraníes de haber causado decenas de miles de muertes durante las manifestaciones registradas en enero. En contraste, el gobierno reconoce más de 3.000 fallecidos y atribuye los hechos a acciones violentas que, según sostiene, fueron instigadas por actores extranjeros. Por su parte, la organización Human Rights Activists News Agency estimó que el número de víctimas supera las 7.000, aunque advirtió que la cifra real podría ser mayor.
En paralelo, estudiantes de universidades en Teherán retomaron las protestas tras el reinicio de las clases, con consignas contra el sistema político y el liderazgo del ayatolá Alí Jamenei. La portavoz gubernamental, Fatemeh Mohajerani, reconoció el derecho a la manifestación, pero advirtió que no se tolerarán acciones que vulneren el orden público, en un contexto de creciente presión interna y externa sobre el régimen.