El rostro de las palabras
Querido hermano, un año antes de tu muerte, me dijiste que no me escribías porque te daba vergüenza. Me confesaste que tenías muchas faltas de ortografía y mala letra. Y yo te dije que escribir es un ejercicio de amor.
Querido hermano, un año antes de tu muerte, me dijiste que no me escribías porque te daba vergüenza. Me confesaste que tenías muchas faltas de ortografía y mala letra. Y yo te dije que escribir es un ejercicio de amor.