¿Con qué frecuencia deberías cambiar el estropajo de cocina? Una científica finalmente resuelve el debate
El estropajo de cocina es uno de esos objetos tan presentes en cualquier hogar que rara vez pensamos en él. Sin embargo, su aparente 'inocencia' esconde un problema que lleva años generando debate, donde las respuestas sobre cada cuánto reemplazarla van desde hacerlo semanalmente hasta esperar a que huela mal. Ahora, un nuevo análisis liderado por la Dra. Primrose Freestone, profesora asociada de Microbiología Clínica en la Universidad de Leicester, aporta una conclusión mucho más contundente de lo que la mayoría esperaba: lo ideal es cambiarla cada día.
La experta explica que la frecuencia depende del uso, pero si la esponja ha estado en contacto con alimentos especialmente problemáticos —como carne o pescado crudos, o verduras muy sucias— lo más prudente es desecharla tras un solo uso. Incluso en un día normal, Freestone prefiere no reutilizarla al día siguiente. Aunque se lave con detergente antibacteriano y agua caliente, la estructura porosa de la esponja hace que sea prácticamente imposible eliminar todos los microbios que se acumulan en su interior.
Para comprobar hasta qué punto se contamina una esponja, ella y su equipo llevaron a cabo un experimento utilizando esponjas durante distintos periodos, desde un solo día hasta cinco meses. Algunas se desinfectaron ocasionalmente, pero los resultados fueron igualmente esclarecedores. Tras apenas catorce horas de uso, las esponjas ya contenían cantidades significativas de bacterias, incluso después de haber sido lavadas.
A los tres días, la colonización bacteriana era intensa, y en las esponjas que habían permanecido en uso durante dos y cinco meses aparecieron incluso hongos visibles. Según Freestone, cualquier germen presente en la cocina puede acabar en la esponja: desde listeria o salmonela hasta bacterias resistentes a antibióticos.
Una recomendaciónn que no convence mucho
A pesar de estas conclusiones, muchos usuarios siguen prefiriendo un ritmo de reemplazo semanal o quincenal, mientras que otros directamente evitan las esponjas por considerarlas demasiado sucias. En su lugar, optan por cepillos, que se secan mejor y acumulan menos humedad.
La Dra. Freestone reconoce que pueden ser una alternativa más higiénica, aunque también requieren mantenimiento y sustitución periódica. Aun así, insiste en que el estropajo, por su propia naturaleza, es un entorno ideal para la proliferación microbiana, y que su bajo coste hace que desecharla a diario sea la opción más sensata.
El debate probablemente seguirá vivo en Internet, pero la ciencia ha hablado con claridad. El estropajo de cocina, ese pequeño objeto que usamos sin pensar, puede convertirse en uno de los elementos más contaminados del hogar en cuestión de horas. Cambiarla cada día puede parecer exagerado, pero los datos microbiológicos respaldan esta práctica como la forma más eficaz de mantener una cocina realmente limpia.