"Es un pájaro, no un OVNI": el informe que desinfla el intento de Trump de encontrar extraterrestres
Acostumbrado a ir de un tema de actualidad a otro de forma frenética, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha descolgado esta semana con salto al espacio, y nunca mejor dicho. El pasado jueves anunció que había ordenado poner en marcha una investigación que lleve a la "identificación y divulgación de archivos gubernamentales relacionados con vida extraterrestre" y otros fenómenos relacionados.
El anuncio se producía después de que el ex presidente Barack Obama afirmara creer que los alienígenas "son reales" pese a no haberlos visto, unas controvertidas declaraciones que intentó matizar. Haciendo gala de su afinado olfato político, Trump aprovechó para poner en la agenda pública un tema que le sirve para desviar la atención sobre asuntos menos agradables. De hecho, muchos han visto en esta estrategia un tema que ayude a desviar la atención sobre el caso Epstein que le persigue desde hace un tiempo y que el escándalo en torno al ex príncipe de Gales ha vuelto a poner en primera plana.
La empresa de "cazar ovnis" puesta en marcha por Trump puede ser un divertimento de primera clase, pero los precedentes no parecen, al menos de momento, llevar a la posibilidad de hacer grandes descubrimientos. El intento oficial más serio por estudiar el tema de los últimos años ha sido el informe que en 2024 hizo público la Oficina de Resolución de Anomalías de Dominio General del Ejército (AARO por sus siglas en inglés), un gran número de informes sobre naves extraterrestres "pueden explicarse por aves, globos, drones, satélites y otros fenómenos cotidianos". No obstante, admite que muchos casos siguen sin resolverse.
"Es importante subrayar que, hasta la fecha, AARO no ha descubierto evidencia de seres, actividad o tecnología extraterrestres", declaró la oficina en un informe de 2024. La oficina también señaló que no tiene "ninguna indicación ni confirmación de que estas actividades sean atribuibles a adversarios extranjeros".
El documento del Departamento de Defensa es una respuesta obligatoria por ley para informar al Congreso sobre los eventos relacionados con estos fenómenos ocurridos entre el 1 de mayo de 2023 y el 1 de junio de 2024. El informe ha sido elaborado por la AARO en coordinación con múltiples agencias de inteligencia y defensa.
Durante el período que han escudriñado los expertos, la AARO recibió un total de 757 informes de Fenómenos Aéreos no Identificados (UAP en inglés). De estos, 485 ocurrieron durante el año fiscal en cuestión, mientras que los 272 restantes corresponden a incidentes de 2021 y 2022 que no habían sido incluidos en reportes previos.
Según el informe, la oficina logró resolver 118 casos durante el periodo analizado. Todos ellos resultaron ser "objetos prosaicos como diversos tipos de globos, aves y sistemas aéreos no tripulados (UAS)".
Todo esto lleva a los expertos que participaron en el estudio ha lanzar una conclusión contundente que, salvo que futuras averiguaciones digan lo contrario, no admite matices: "Hasta la fecha, la AARO no ha descubierto evidencia de seres, actividad o tecnología extraterrestre".
La gran mayoría de los avistamientos ocurren en el aire. De los informes recibidos, 708 ocurrieron en el dominio aéreo y 49 en el espacio. Resulta notable que "ninguno ocurrió en los dominios marítimo o transmedio" durante este periodo de reporte. En todos los casos, sostiene el informe, no hubo riesgo alguno para la población.
En uno de sus puntos, el informe identifica una tendencia creciente de reportes causados por megaconstelaciones de satélites. Muchos pilotos comerciales reportan luces blancas intermitentes que, tras ser analizadas, coinciden con "el lanzamiento de satélites Starlink" y sus trayectorias orbitales conocidas.
En cuanto a la apariencia de lo que se informa, predominan las luces no identificadas y los objetos redondos o esféricos. Sin embargo, un 22.4% de los informes no contenían información suficiente para permitir una "caracterización morfológica".
Algo más inquietante es el hecho de que se recibieron 18 informes de incidentes cerca de infraestructura nuclear de Estados Unidos. Todos estos fueron categorizados como drones (UAS), incluyendo un caso donde se "recuperó un UAS estrellado" en la planta de energía nuclear D.C. Cook en Michigan.