El Barça de Flick volvió ayer al trabajo para preparar el partido ante el Levante. Se prevé un domingo soleado en Barcelona. Cuatro y cuarto de la tarde, una semana sin Champions, la vuelta de Pedri y Rashford... y un rival aparentemente asequible. Una combinación perfecta para no fallar. La cosa pinta bien, aunque el equipo viene de dos derrotas consecutivas y en Can Barça han saltado todas las alarmas. El ambiente en el vestuario está caldeado y Flick ha tenido que brear a sus pupilos para ver si les hiere el amor propio y reaccionan.
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