Irán y EE UU se acercan más al choque bélico que a un acuerdo
Tensión en aumento en Oriente Medio. La Administración Trump continúa reforzando su despliegue naval y aéreo en aguas de la zona como medida de presión a la República Islámica de Irán, aunque la suerte puede estar ya echada para el régimen de los ayatolás y una eventual operación militar estadounidense podría ser ya cuestión de “días o semanas”. El optimismo mostrado por Teherán -que confía en que las negociaciones en curso alejan un ataque estadounidense- al término de la segunda ronda de negociaciones nucleares no parece compartido por Washington, que solo acepta ya un acuerdo global que pase por el desmantelamiento de los programas iraníes de enriquecimiento de uranio y de misiles y del fin del apoyo de Teherán a las milicias afines en la región. En declaraciones a la Fox, el vicepresidente Vance aseveraba que en el encuentro del martes en Ginebra “quedó claro que el presidente ha marcado unas líneas rojas que los iraníes no están dispuestos a reconocer”.
Mientras dirige un segundo portaaviones a aguas del mar Arábigo -el USS Gerald Ford- y un séptimo destructor de misiles guiados de la clase Arleigh Burke, el USS Pinckney, este miércoles trascendía que Washington ha enviado más de medio centenar de aviones de combate a la zona, entre ellos decenas de F-16, F-22 y F-35. Mientras tanto, fuentes de la Administración Trump admitían ayer a medios de su país que la posibilidad de la operación militar a gran escala en suelo iraní gana enteros con el paso de las horas habida cuenta de la brecha que separa las posiciones entre Washington y Teherán.
“La campaña estadounidense-israelí podría tener un alcance mucho mayor -y tener un carácter más existencial para el régimen- que la guerra de los 12 de días de junio pasado”, aseguraban las citadas fuentes al digital Axios. “La eventual guerra tendría una influencia dramática en el conjunto de la región e implicaciones mayores para los tres últimos años de la presidencia de Trump”, zanjaba el medio estadounidense, que revela que el mandatario estadounidense estuvo muy cerca de atacar Irán durante las recientes protestas antigubernamentales antes de apostar por retomar el diálogo nuclear y llevar a cabo un despliegue militar masivo en la región.
Entretanto, la publicación ayer de una serie de imágenes tomadas por satélite permitía conocer cómo las autoridades iraníes han construido recientemente un escudo de cemento alrededor de las instalaciones militares de Parchin, situadas a unos 30 kilómetros de Teherán. El material gráfico revela además que Teherán ha sellado las entradas a los túneles de acceso o cercanos a dos de sus instalaciones nucleares -una de ellas bombardeada por las fuerzas estadounidenses en la guerra de los 12 días- y reparado bases de lanzamiento de misiles atacadas también durante el conflicto del pasado junio.
Después de haber asegurado que su Gobierno y el estadounidense fueron el lunes capaces de ponerse de acuerdo en una serie de “principios rectores” como base para un eventual acuerdo nuclear, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, abordaba ayer con el director del Organismo Internacional de la Energía Atómica, Rafael Grossi, el estado de las negociaciones con EEUU al discutir “mecanismos” para la redacción de un “marco de negociación”. “Las partes revisaron los resultados de la última ronda de conversaciones indirectas entre Irán y Estados Unidos en Ginebra y debatieron e intercambiaron puntos de vista sobre los mecanismos y requisitos para la redacción de un marco de negociación”, afirmaba el líder de la diplomacia iraní en un comunicado difundido en sus redes tras mantener una llamada con el diplomático argentino. Araqchi reiteró ayer que el objetivo de la República Islámica es desarrollar un “marco coherente” para dar pasos en futuros contactos con Washington para la cuestión nuclear. Por su parte, Grossi valoraba positivamente los contactos indirectos de Ginebra, e insistió en que el OIEA está listo para apoyar el marco de negociaciones.
Además, las autoridades iraníes anunciaban ayer el comienzo hoy de maniobras navales conjuntas con Rusia en aguas del golfo de Omán y la zona norte del Índico, después de que la Guardia Revolucionaria iraní llevara a cabo otros ejercicios militares en el estrecho de Ormuz. En palabras del vicealmirante y portavoz de los ejercicios militares Hasán Maqsudlu, “el objetivo de estas maniobras es desarrollar la cooperación marítima conjunta y reforzar las relaciones entre las armadas de ambos países a la hora de diseñar y ejecutar operaciones conjuntas”. Rusia e Irán vienen estrechando sus lazos durante los últimos años, incluida la firma en enero de 2025 de un nuevo acuerdo de asociación estratégica, un pacto que llevaba años bajo negociación y que representa las líneas maestras de las próximas dos décadas de relaciones bilaterales.