'¡De viernes!' ha estrenado hoy la entrevista completa de Silvia Bronchalo, explicando el comienzo de su relación con Rodolfo Sancho y el nacimiento de su hijo, Daniel. Ha desvelado detalles de los que nunca se habían hablado, como que el actor y la que era entonces su pareja se conocieron en el colegio. No fue estudiando interpretación, como se ha dicho siempre, sino antes. Eso sí, en el plató ha sorprendido que, ante la pregunta de qué le enamoró de Rodolfo Sancho, su respuesta ha sido: «Nada. Primero nos hicimos amigos y luego empezamos a salir». Silvia no ha querido dar detalles sobre lo que le unió al conocido actor, pero sí de cuando se enteró de que estaba embarazada. Nunca dudó en tener a ese bebé, a pesar de que su madre se enfadó mucho con ella. Llevaban apenas dos años juntos cuando nació su hijo y no vivían juntos, pero pasaron un tiempo en Uruguay, donde se rodaba 'Curro Jiménez, el regreso de una leyenda' en 1995. Estuvieron juntos nueve años más, puesto que se separaron en la primavera de 2004, aunque Silvia ha asegurado que fue el embarazo y su hijo Daniel lo que hizo que siguieran juntos. Silvia ha señalado que su hijo era encantador, y todos sus recuerdos durante esos primeros años son muy buenos, con mucho cariño también por parte de la familia Sancho. «Daniel nunca fue un niño violento, no pegaba a los niños en el colegio, de hecho le pegaban a él», ha recordado Silvia. Era un niño «muy alegre», con quien hacía mucho deporte e iba al cine o a comer en restaurantes. Unas palabras que han llamado la atención de los periodistas y colaboradores que se encontraban en el plató: «Creo que una persona que comete un hecho tan vil tiene que dar pistas por el camino», ha asegurado Nacho Abad. Silvia sitúa el final de su relación en el comienzo de la fama de Rodolfo Sancho. No solo empezó a distanciarse de ella, sino también del núcleo familiar. «Yo también pude sentir celos de tanto éxito y tantas chicas. También entiendo que hay personas muy jóvenes que de repente tienen un éxito descomunal y si no estás bien aconsejado se te va un poco la cabeza», ha expresado. Concretamente señala «el desgaste, las discrepancias, sobre todo de la educación de Daniel» como la causa final de su ruptura. «No tenemos la misma visión de la vida de las responsabilidades, quizás yo era un poco más severa», ha sentenciado. Y aunque rompieron de mutuo acuerdo, Silvia ha confesado que durante el juicio la situación se fue complicando. Daniel vivió esa mala relación y sabía que sus padres no se llevaban bien, «es evidente que a día de hoy no hemos conseguido hacer las paces». El entonces niño dijo que quería vivir con su padre y con su abuela, así que ahí empezaron a separarse hasta el punto en el que su propia relación madre-hijo se distanció. «Llevaba muchísimos años sin saber nada de Rodolfo ni de su familia, y tampoco de Daniel», ha compartido.