El Mundial de MotoGP se adentra en uno de esos momentos de inflexión que marcan época. A partir de 2027, la categoría reina estrenará un reglamento que obligará a las fábricas a reinventarse:
reducción de la cilindrada de 1000cc a 850cc, eliminación de los dispositivos de altura, limitación de la aerodinámica y la entrada de Pirelli como proveedor único de neumáticos. Un cóctel técnico que implica diseñar una moto nueva y que, además, coincide con un mercado de fichajes que promete ser especialmente agitado.
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