Gasto en salud en hogares de Costa Rica aumentó 20% en seis años
El gasto que los hogares costarricenses dedican a pagar servicios de salud privada (consultas médicas, exámenes, tratamientos, medicamentos) aumentó un 20,4% en los últimos seis años, cuando pasó de ¢37.150 por mes en 2018 a ¢44.768 en 2024.
Esta es una de las conclusiones que se desprenden de la más reciente Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos (ENIGH), realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).
El incremento en la cantidad de dinero destinada a salud es mayor al aumento del 18% registrado, en ese mismo periodo, en los gastos generales.
La encuesta también analizó qué porcentaje de los ingresos totales de los hogares es destinado a la salud. En este caso, el incremento fue cercano al doble, al pasar de 3,3% a 6,5% en el plazo estudiado.
Si se analiza desde el 2004, el porcentaje observado en las primeras dos encuestas era cercano al 5%. Luego bajó al 3,3% en el 2018, para subir de nuevo a partir del año siguiente.
Cuando se analiza a nivel individual, el gasto en medicina particular es ligeramente superior al familiar. Dicho rubro representaba en el 2024 el 7% de los ingresos, con un monto de ¢20.722 mensuales por persona.
A esto se le debe añadir un ligero aumento en gastos de hospitalización que pasó del 2,3% de los ingresos del hogar en 2018 a un 3,1% en 2024.
¿Por qué ahora gastamos más?
Para el especialista en economía de la salud e investigador universitario, Juan Rafael Vargas Brenes, son varios los factores que influyen en el aumento en el gasto de salud.
Una primera razón está relacionada con la capacidad de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) para cubrir una demanda creciente de servicios.
“No importa lo que se diga. En los últimos años, algunos deterioros en salud se han profundizado. Yo no soy de Cartago, pero puedo ver lo que las personas de allí sufren y lo que falta para la construcción de un nuevo hospital, solo para poner un ejemplo”, destacó.
A ese factor se le suman otros relacionados con el faltante de médicos especialistas y las listas de espera, que han crecido entre 2018 y la actualidad.
Un informe de auditoría interna de la CCSS indicó, en noviembre pasado, que había un faltante de 439 especialistas. Dos de las áreas con mayor faltante, Radiología e Imágenes Médicas, y Anestesiología y Recuperación, también son trascendentales para el trabajo de otras especialidades.
El mismo informe señaló que, en aquel momento, un total de 343.048 pacientes aguardaban una cita con un especialista, con un tiempo de espera promedio de 567 días (un año y siete meses, aproximadamente). Si se trata de subespecialidades o de situaciones muy específicas, la espera puede ser mayor.
“Hace poco fui a sacar una cita con un especialista que por dicha no era urgente, porque me la dieron para 2034″, ejemplificó Vargas.
Los tiempos de espera en la CCSS pueden hacer que muchas personas busquen opciones en servicios privados. Esto ya había sido notado por especialistas de la Universidad de Costa Rica (UCR) que apuntaban a la detección tardía del cáncer y cómo muchos pacientes contratan exámenes diagnósticos en servicios privados para ganar tiempo.
“Hay inequidad y la gente con menos acceso a recursos privados es la gente que posiblemente se nos va a morir”, comentó en una entrevista anterior Warner Alpízar Alpízar, biólogo especialista en cáncer.
Otro factor que podría acrecentar el gasto de bolsillo en servicios privados es el envejecimiento de la población, pues entre los adultos mayores los padecimientos crónicos se vuelven más comunes.
“Hay personas jubiladas que tienen más tiempo de ir a citas médicas que cuando tenían una jornada laboral de tiempo completo. Y estas personas son cada vez más”, expresó Vargas.
En ese sentido, una mayor oferta de servicios privados con personal de diversas especialidades podría estar seduciendo a más personas, especialmente con el advenimiento de los seguros médicos privados y de los planes de descuento que proveen acceso a servicios privados por una fracción del valor de mercado.
Dichas modalidades habrían logrado que más personas tengan acceso y puedan hacer un gasto que, aunque menor en comparación con el precio total, sí representa un mayor peso en los gastos del hogar.
No en todo el país se gasta igual
De acuerdo con el estudio del INEC, el 6,5% del gasto promedio en servicios de salud varía según la zona. Lo anterior se debe a que no todos los ingresos son iguales en todo el país y a que la oferta de servicios tampoco es la misma en todo el territorio.
La cantidad de dinero destinado a salud privada oscila entre ¢20.515 mensuales por hogar en la región Huetar Atlántica (4,4% del ingreso total) y ¢56.536 en la región Central (7%).
Gasto según quintil de ingresos
La ENIGH también señala cambios según el nivel de ingresos de las personas, pues a mayor poder adquisitivo será más fácil destinar parte del presupuesto al cuidado de la salud.
En el primer quintil, el gasto en salud significa un promedio de ¢11.894 por hogar (el 3,9%), mientras que en el quinto se llega a ¢108.061 mensuales por hogar, lo que representa el 7,9% del total de rentas.
El investigador Juan Rafael Vargas apuntó que la expansión de los seguros privados de salud pudo aumentar el gasto de las personas de clase media.
Cuando se observa el gasto per cápita también hay diferencias según el quintil de ingresos. Esto además refleja el tamaño de las familias, las cuales tienden a ser más pequeñas conforme sus ingresos sean mayores.
El gasto varía entre ¢4.193 por persona en el quintil I (un 4,2% de sus ingresos) y ¢57.895 en el quintil V (8%).
Vargas y el biólogo Warner Alpízar coincidieron en que la salud es de los rubros donde las personas están más dispuestas a realizar erogaciones, porque más allá de un gasto es considerado como una inversión a largo plazo en calidad de vida y, en algunos casos, para evitar la muerte.