El seco pero plomizo calor del desierto impregna Las Vegas en pleno julio con un sol de justicia y más de 40 grados mientras la ciudad se prepara para una tentadora noche de verano. Ajeno a todo ello en una realidad paralela, como en un aislado oasis en el desierto, los presentes en el coqueto y pequeño Cox Pavilion, uno de los dos pabellones en los que se disputa la
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