¿Por qué Estados Unidos y Taiwán miran con alarma la purga militar de Xi Jinping en China?
Xi Jinping tomó una de las decisiones más sensibles desde que asumió el control del Partido Comunista Chino. El líder asiático ordenó la apertura de investigaciones contra Zhang Youxia, vicepresidente de la Comisión Militar Central y general uniformado de mayor rango del Ejército Popular de Liberación (EPL), junto con Liu Zhenli, jefe del Departamento de Estado Mayor Conjunto. Las autoridades informaron que ambos enfrentan pesquisas por “graves violaciones de la disciplina y la ley”, una fórmula habitual del partido para referirse a corrupción o faltas políticas graves.
La decisión sacudió la cúpula militar china y generó atención inmediata fuera de Pekín. Desde 1971, cuando el entonces ministro de Defensa, Lin Biao, cayó en desgracia tras un episodio vinculado a Mao Zedong, no se producía una purga comparable en la cima del EPL. La salida de Zhang y Liu profundizó un proceso iniciado en 2022 que redujo de forma drástica el número de oficiales uniformados en la Comisión Militar Central, el órgano que dirige a una fuerza de más de dos millones de efectivos. Con el Estrecho de Taiwán como uno de los principales focos de fricción militar en Asia, el reordenamiento interno del mando militar chino despertó inquietud en Estados Unidos y en Taipéi.
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¿Qué revela la purga militar sobre el control de Xi Jinping sobre el EPL?
La investigación contra Zhang Youxia tuvo un peso simbólico particular por su relación histórica con Xi Jinping. Ambos provienen de familias asociadas a la élite revolucionaria del Partido Comunista, con vínculos que se remontan al periodo de la guerra civil china. Durante años, Zhang fue considerado el aliado militar más cercano del presidente y una figura central dentro del aparato de defensa.
Según, Focus Taiwán, medio taiwanés, Lin Ying-yu, profesor asociado del Instituto de Posgrado de Asuntos Internacionales y Estudios Estratégicos de la Universidad de Tamkang, explicó que la destitución de Zhang confirma un patrón visible en purgas previas: la prioridad del control político por sobre las trayectorias individuales. De acuerdo con Lin, Xi Jinping otorga un valor limitado a las conexiones personales dentro del estamento militar cuando entran en juego criterios de lealtad política.
Camila Bendezú, internacionalista de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), coincide en que el impacto de la purga va más allá de una depuración administrativa. En entrevista con La República, advirtió que “no son simplemente purgas militares y listo, sino a quién se está sacando de lado”, en referencia a la salida de figuras que cumplían un rol de contrapeso dentro de la cúpula castrense china.
Según Bendezú, la eliminación de esos perfiles altera el equilibrio interno del Ejército Popular de Liberación, ya que “al ya no tener esas figuras representativas y al tener asesores que van a estar subordinados a él, podrían generarse riesgos militares dentro de la región”.
Desde 2022, Xi Jinping expulsó a cinco de los seis oficiales uniformados que integraban ese órgano. En la actualidad, la comisión quedó reducida a un núcleo mínimo encabezado por el propio presidente y por Zhang Shengmin, un comisario político encargado de la supervisión disciplinaria del EPL. Lin subrayó que Zhang Shengmin desarrolló su carrera dentro del sistema político del ejército y no en el mando de unidades de combate, un dato que ilustra el giro hacia un control predominantemente político del alto mando militar.
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¿Por qué Estados Unidos teme un aumento del riesgo de errores de cálculo?
En Washington, la purga militar china activó alertas sobre su impacto en la toma de decisiones durante escenarios de crisis. Un informe del Departamento de Defensa de Estados Unidos publicado en diciembre indicó que la campaña disciplinaria impulsada por Xi Jinping podría afectar la eficacia operativa del EPL en el corto plazo, aunque también planteó que una depuración institucional podría fortalecer a las fuerzas armadas chinas con el tiempo.
La preocupación inmediata se centra en la calidad del asesoramiento militar que llega al liderazgo político. Chieh Chung, investigador asociado del Instituto de Investigación de Defensa y Seguridad Nacional de Taiwán, señaló para el mismo medio de Taiwán que las purgas sucesivas colocaron cargos clave en manos de tenientes generales promovidos con rapidez desde rangos inferiores. Según Chieh, muchos de estos oficiales no cuentan con la experiencia necesaria para gestionar crisis militares de gran magnitud.
El investigador describió además un entorno interno marcado por el temor a expresar evaluaciones que contradigan la línea política dominante. En ese contexto, los oficiales evitan transmitir advertencias que puedan interpretarse como señales de deslealtad hacia Xi Jinping. Para Chieh, esta dinámica limita la circulación de información crítica dentro del EPL y aumenta el riesgo de decisiones mal evaluadas.
Bendezú coincidió en que la principal señal de alerta para la Casa Blanca no es solo la purga en sí, sino la concentración de decisiones en la figura presidencial. A su juicio, “Xi Jinping sería prácticamente la persona que tendría la facilidad de poder decidir cuáles son las acciones militares que se deberían realizar en base a lo que a él le parezca conveniente”, sin la presencia de mandos capaces de ejercer un contrapeso técnico o estratégico.
Ante ello, funcionarios estadounidenses observan esta combinación con inquietud debido a la frecuencia de incidentes potenciales en zonas de fricción. El Estrecho de Taiwán, el Mar de China Oriental y el Mar de China Meridional concentran disputas territoriales y patrullas militares constantes. En estos espacios, un incidente menor podría escalar con rapidez si el liderazgo carece de asesores con experiencia directa en combate capaces de evaluar riesgos y alternativas.
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¿Cómo interpreta Taiwán los cambios “anormales” en el liderazgo militar chino?
En Taipéi, la respuesta oficial combinó cautela y refuerzo de la vigilancia. El ministro de Defensa Nacional, Wellington Koo, declaró ante el Yuan Legislativo que Taiwán sigue de cerca los cambios “anormales” en las altas esferas del partido, el gobierno y el liderazgo militar de China. Según Koo, la evaluación taiwanesa no se apoya en una sola reorganización, sino en la observación continua de múltiples indicadores.
El ministro recordó que la postura defensiva de Taiwán parte de un hecho constante: China no ha renunciado al uso de la fuerza para colocar a la isla bajo su control. En ese marco, la caída de figuras individuales dentro del EPL no implica una reducción automática del nivel de amenaza.
Desde la perspectiva taiwanesa, la lectura es aún más inquietante. Bendezú subrayó que “el principal preocupado sería Taiwán”, no solo por la disputa histórica con Pekín, sino por la combinación entre la purga militar y la ausencia de garantías formales de defensa.
“Xi Jinping tendría la facilidad de maniobra militar para poder realizar lo que mejor le parezca”, señaló, y recordó que “no existe un acuerdo especial de defensa que diga: ‘si me pasa algo, tú vas y me proteges’”, en referencia a la relación de seguridad con Estados Unidos.
En ese escenario, advirtió, en Taipéi persiste la percepción de vulnerabilidad: “Ellos saben que se podrían quedar solos” ante una escalada militar en el estrecho.
¿La purga debilita o vuelve más impredecible la postura china sobre Taiwán?
Uno de los efectos más visibles de la purga fue la salida de mandos con experiencia real en combate. Zhang Youxia participó en el conflicto fronterizo con Vietnam en 1979, una trayectoria poco frecuente entre los altos oficiales del EPL. Su destitución redujo aún más el número de asesores con conocimiento directo de operaciones militares convencionales.
Un análisis publicado por The Economist señaló que la Comisión Militar Central quedó prácticamente desprovista de oficiales uniformados con historial operativo. Desde 2022, Xi Jinping expulsó a cinco de los seis generales de carrera que integraban ese órgano. En la actualidad, el máximo mando militar se apoya casi exclusivamente en el presidente y en un comisario político centrado en la disciplina interna.
Este reordenamiento coincide con una expansión significativa de las capacidades militares chinas. La Armada del EPL superó en tamaño a la de Estados Unidos, mientras que estimaciones del Pentágono indican que China planea contar con nueve portaaviones hacia 2035. En el ámbito nuclear, proyecciones estadounidenses sitúan el arsenal chino en al menos 1.000 ojivas para 2030, el doble del nivel estimado en 2023.
El informe del Pentágono citado por el mismo medio advirtió que la coexistencia entre un poder militar en expansión y una cúpula de mando reducida afecta la previsibilidad del proceso de toma de decisiones. La principal inquietud se concentra en el asesoramiento que recibiría Xi Jinping ante una crisis relacionada con Taiwán, en un contexto donde Estados Unidos suministra armas a la isla, pero no mantiene un tratado que lo obligue a intervenir en su defensa.
El embajador de Estados Unidos en China, David Perdue, afirmó que Xi Jinping busca ejercer un “control total” sobre las fuerzas armadas. En declaraciones realizadas en Hong Kong, Perdue reconoció los esfuerzos contra la corrupción dentro del EPL, aunque señaló que Washington sigue con atención la consolidación del mando político sobre el estamento militar chino.