Por segundo día consecutivo, la meteorología ha impedido durante toda la mañana que los aviones despeguen y aterricen en el aeropuerto internacional de Berlín, lo que ha ocasionado a su vez una ola de retrasos y cancelaciones en aeropuertos de toda Europa . La causa vuelve a ser hoy el denominado «hielo negro» o «hielo relámpago», una capa de hielo que se forma sobre todas las superficies al aire libre cuando llueve a muy bajas temperaturas y sobre superficies lo suficientemente frías como para que el agua se congele instantáneamente en el momento de posarse sobre un cuerpo sólido. El término técnico es «Überfrierende Nässe» (humedad que se congela al instante) y los alemanes se refieren a él popularmente como Blitzeis (hielo relámpago), por su velocidad, o «Schwarzeis» (hielo negro), por sus funestas consecuencias. No hay cadenas que sujeten las ruedas a la carretera cuando está presente y la ciudad entera se convierte en una peligrosa pista de patinaje. Una portavoz del aeropuerto de Berlín-Brandenburgo (BER) ha explicado que, «debido a las placas de hielo y a la lluvia helada, no ha sido posible despegar ni aterrizar» hasta casi las 14:00 horas de hoy. El personal de tierra del aeropuerto ha tratado las zonas de operaciones de vuelos con agentes descongelantes durante toda la noche, pero en vano, y «hasta mediodía han seguido estando extremadamente resbaladizas». «Con el fin de proteger las vidas de los pasajeros y del personal, los vuelos se han suspendido temporalmente », ha explicado. Y a partir de las 14:00 horas, cuando ha sido posible dar luz verde a los primeros vuelos, las operaciones de deshielo de cada uno de los aviones llevarán hasta una hora, más del doble de lo habitual, por lo que recomienda seguir teniendo paciencia. «La naturaleza incontrolable del hielo negro aconseja paralizar la actividad de todos los que se mueven en las pistas del aeropuerto», confirma el experto en aviación de Hamburgo Cord Schellenberg. La nieve, en cambio, es más fácil de trabajar: se empuja con quitanieves y listo. Pero en el caso del hielo negro no hay nada que se pueda hacer: la humedad en el suelo y sobre la aeronave se congela tan rápido que, sencillamente, no es posible operar con seguridad. Mientras que la nieve es una rutina invernal, la lluvia helada es el reto invernal por excelencia», desarrolla. Fuera del aeropuerto, a los peatones, Protección Civil pide no salir de casa en lo posible, caminar muy despacio y con los pies abiertos en posición pingüino y no meter las manos en los bolsillos para guardar mejor el equilibrio. La gravilla se ha agotado y un decreto general del Senado de Berlín ha permitido el uso de sal como excepción para deshacer el hielo, pero ha sido revocado en pocas horas por el Tribunal Administrativo de Berlín a petición de la Unión Alemana para la Conservación de la Naturaleza y la Biodiversidad (NABU), que argumentó que es especialmente dañina para los árboles. La Fundación Prusiana de Palacios y Jardines ha anunciado por su parte que los parques y jardines de Berlín y Brandeburgo permanecían cerrados. Para los conductores, Protección Civil recomienda no circular si no es estrictamente necesario y, en caso de hacerlo, multiplicar por 10 la distancia de seguridad, reducir al menos a la mitad la velocidad, usar sólo el freno motor y no adelantar en ningún caso. Numerosas calles, avenidas e incluso la autopista A100 han sido cerradas al tráfico y también se ven afectadas líneas de metro porque se ha formado hielo negro en las vías conductoras, a pesar del uso del denominado «tren de lubricación de raíles». Rutas ferroviarias de larga distancia como Berlín-Hannover han sido canceladas hasta nuevo aviso.