Hace seis años que Bianca Censori, una australiana de ascendencia griega que tiene 31 años, comenzó una relación con Kanye West. Un romance que se solapaba con el final del matrimonio del cantante con Kim Kardashian, y que desde entonces ha protagonizado un titular tras otro. Quizás su momento más impactante fue cuando se presentó en la alfombra roja de los Grammy el pasado año totalmente desnuda, con un vestido hecho de tela transparente. A lo largo de este tiempo una de las especulaciones que más se ha repetido ha sido la de que Kanye West controlaba a su mujer. Más que un rumor era una afirmación que el propio cantante hizo tras su polémico paseo por la alfombra rojas enseñando todos sus atributos. « Tengo dominio sobre mi esposa . Esto no es ninguna mierda feminista. Ella está con un multimillonario», publicó el rapero en su cuenta de X cinco días después de los Grammy. Pero la intriga persistía. Bianca llegó a Yeezy, la compañía de Kanye, como arquitecta tras haber estudiado la carrera, un máster en vivienda sostenible y haber trabajado en un estudio. La llamaron por una fotografía en redes sociales que nada tenía que ver con su físico, era una máscara digital con proporciones alienígenas. Con lo cual, no era una modelo de Instagram a la que el rapero buscó con intereses románticos, ni una actriz o maniquí de Only Fans como muchos pretendían hacer ver. Ella dice que, aunque se sabe 'nepoesposa', no tenía ninguna intención de conseguir una plataforma al comenzar a salir con Kanye. Y a pesar de sus desconcertantes estilismos, todo parecía tener una estructura pensada. Así lo ha confirmado ella misma en la que es su primera entrevista, a 'Vanity Fair', con motivo del estreno de su exposición artística en Seúl el pasado mes de diciembre. Se llama 'BIO POP' y es la primera entrega de un proyecto de arte performativo que la arquitecta ha desarrollado a lo largo de los últimos siete años en donde el desnudo tiene un punto central. «Tenía una obsesión evidente por la desnudez», comenta ella. «Estaba desnuda en todas partes. No conseguía distanciarme de ello en ningún momento. Mostraba constantemente las mismas imágenes una y otra y otra vez», añade diciendo que vive su propia «obra de arte». Aunque a veces le sale el tiro por la culata. Como cuando la fotografiaron en Venecia aparentemente desnuda, de rodillas sobre el regazo de Kanye West, a quien se le veía el trasero desnudo a través de una gabardina. Aquellas imágenes dieron la vuelta al mundo. «¿Que le hice una mamada en el barco?», dice Bianca cuando le preguntan si sabe lo que todo el mundo pensó al ver esas fotos. Ella dice que nada de eso pasó, que simplemente estaba apoyada en su regazo, y que su tía estaba en el taxi acuático en el momento en el que se tomó la foto. «Fue la primera vez que me sentí realmente avergonzada», comenta. « Me sentí avergonzada por mi padre », admite, aunque dice que es algo que ha superado. «A medida que he ido creciendo como persona, ya no me importa en absoluto», sentencia. Bianca insiste durante la entrevista en que ella escoge sus propios estilismos, y que no haría nada que no quisiera hacer, aunque sí que trabajan juntos en lo que se pone. Considera a Kanye West un genio , y admite que está perdidamente enamorada de él. «Me casé con él porque lo amo. ¿Es eso lo más cursi que se ha dicho jamás?», expresa. También admite que vive las cosas tan intensamente como su marido, aunque ella quiere dejar claro que no es antisemita. Pero su relación es tan estrecha, tan intensa, que ella misma admite que son muy parecidos. «No he sido capaz de regularme en toda mi vida», afirma. «Además, me apego tanto y tan profundamente a mi pareja que esa persona se convierte en parte de mí. Es mi media naranja. ¿Conoces la película 'Together', en la que se meten en la piel del otro? Me encantó. Así soy yo».