Esta Real es increíble, tiene algo diferente. No hay quien la tumbe de momento con
Matarazzo y estará por tercera vez seguida en las semifinales de la Copa del Rey Mapfre por primera vez en su historia, tras remontar de manera casi utópica, impensable al Alavés en Mendizorrotza. Lo sufrieron y gozaron los en torno a 3.000 realistas que invadieron Mendizorrotza (aún más que fueron sin entrada a Vitoria). Porque los de
Matarazzo firmaron un partido cercano a pésimo que todo apuntaba a que iban a perder. Pero el penalti, también increíble, que paró
Remiro con 2-1 revivió al equipo, junto a la segunda tanda de cambios, para marcar dos goles en cuatro minutos y meterse en el bombo de mañana, a dos partidos de una final con público.
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