Encontradas las conexiones cerebrales responsables del párkinson
No nos asustan los años, nos aterra lo que viene con ellos. Hemos asociado la vejez con la enfermedad, pero eso no tiene por qué ser así. Los buenos hábitos de vida y la medicina no solo nos regalan tiempo, sino calidad de vida. No obstante, algunas enfermedades se les escapan y en párkinson es una de ellas. Tener unos buenos hábitos de vida ayuda a retrasar su aparición y, junto con algunos tratamientos médicos, pueden ralentizar su progreso e, incluso, controlar parte de los síntomas. Pero, desgraciadamente, el párkinson es una enfermedad que no tiene cura y que afecta a 10 millones de personas en todo el mundo.
Sin embargo, la neurociencia cada vez está más cerca de desentrañar los mecanismos que fallan en el cerebro de estos pacientes. De hecho, un nuevo estudio publicado en Nature parece haber identificado la red de conexiones que está detrás de sus síntomas. Una estructura que ayudaría a explicar los temblores, pero también otros síntomas menos predicados por los medios, como los problemas de digestión o del sueño. De
hecho, más de la mitad de los pacientes del estudio experimentaron una mejoría cuando los investigadores estimularon estas conexiones cerebrales. Y, por si fuera poco, esas conexiones ya popularizaron algunos de los titulares más desafortunados de la divulgación científica reciente.
SCAN
El nombre de la red en cuestión es SCAN, aunque es posible que la hayas leído por su nombre completo “red somato-cognitiva de la acción”. Una concatenación de palabras complicadas que, en realidad, describen bastante bien su naturaleza: conexiones entre las neuronas que constituyen en cerebro, concretamente entre las que están en regiones dedicadas al control de los movimientos (en la zona donde nos pondríamos una diadema algo adelantada) y las que regulan nuestras acciones (en la parte frontal del cerebro). Fue, precisamente, en Nature donde se dieron a conocer en 2023 y la prensa no dudo en referirse a aquella investigación como “el vínculo literal entre mente y cuerpo”. Un sinsentido periodístico que no hizo honor a la importancia del descubrimiento.
Desde entonces, uno de los autores de aquel estudio se ha preguntado si SCAN, teniendo en cuenta que vincula el movimiento con el control de las acciones (dicho de forma muy burda), podría estar detrás de los síntomas tan variados que vemos en el párkinson. Su nombre es Nico Dosenbach y, con su última publicación, parece haber confirmado la hipótesis. "Durante décadas, el Parkinson se ha asociado principalmente con déficits motores y los ganglios basales", la parte del cerebro que controla los movimientos musculares” dijo el Dr. Hesheng Liu, coautor del estudio. "Nuestro trabajo muestra que la enfermedad está arraigada en una disfunción de red mucho más amplia. La SCAN está hiperconectada con regiones clave asociadas con la enfermedad de Parkinson, y este cableado anormal interrumpe no solo el movimiento sino también las funciones cognitivas y corporales relacionadas".
Esperanzas a largo plazo
Como decíamos, la investigación no se ha centrado solo en identificar las conexiones alteradas en esta enfermedad. Han determinado que la SCAN muestra mucha más conexión de la que debería con regiones subcorticales (en el interior del cerebro). También han querido poner a prueba las implicaciones clínicas de su teoría. Ahora mismo, aparte de algunos fármacos que van perdiendo eficacia con los años, algunos pacientes de párkinson pueden beneficiarse de la estimulación eléctrica profunda de su cerebro. Sondas introducidas hasta las estructuras relacionadas con el control de los movimientos que reducen notablemente los síntomas, pero que requieren tomar medidas invasivas y que, por lo tanto, no pueden aplicarse a cualquier paciente en cualquier momento.
No obstante, la ubicación de la SCAN es mucho más superficial y, con estimulación magnética a través del cráneo, los investigadores lograron regular su actividad, reduciendo la hiperconectividad entre la SCAN y las regiones subcorticales que comentábamos antes. Con esta estrategia, lograron reducir los síntomas en 10 de los 18 participantes, más del doble de los que mostraron mejorías al estimular otras
estructuras cercanas a la SCAN. Esto significa que, en palabras del Dr. Dosenbach, "con tratamientos no invasivos, podríamos comenzar a tratar con neuromodulación mucho antes de lo que se hace actualmente con DBS" porque, a diferencia de la estimulación cerebral profunda, esta estrategia no requiere cirugía cerebral.
"Este trabajo demuestra que el párkinson es un trastorno de la SCAN, y los datos sugieren fuertemente que, si se dirige a la SCAN de manera personalizada y precisa, se puede tratar el Parkinson con más éxito de lo que era posible anteriormente". Continúa el Dr. Dosenbach. "Cambiar la actividad dentro de la SCAN podría ralentizar o revertir la progresión de la enfermedad, no solo tratar los síntomas". Una afirmación realmente esperanzadora que, aunque posiblemente no llegue a repercutir en quienes padecen ahora mismo la enfermedad, puede que sí ofrezca mejores expectativas para las próximas generaciones.
QUE NO TE LA CUELEN:
Es importante subrayar que, al referirse a que la estimulación de la SCAN hizo mejorar los síntomas del doble de pacientes, no lo están comparando con los tratamientos que ahora mismo están indicados para el párkinson. Lo comparan con la estimulación de otras regiones circundantes a la SCAN. Los resultados son prometedores, pero habrá que ver cómo rinde este tratamiento en ensayos clínicos, al compararlo con otras estrategias ya aceptadas y, sobre todo, si su eficacia cae a medida que pasan los meses.
REFERENCIAS (MLA):
Ren, Jing, et al. "Parkinson’s Disease as a Somato-Cognitive Action Network Disorder." Nature, 4 Feb. 2026, doi:10.1038/s41586-025-10059-1.