Un ensayo de estimulación cerebral provoca, sin buscarlo, que un hombre ciego vuelva a ver
Un hombre que llevaba casi cuatro años en ceguera total recuperó de forma inesperada parte de su visión luego de participar en un ensayo clínico que exploraba la estimulación eléctrica directa de la corteza visual.
El caso fue documentado por investigadores europeos y estadounidenses en la revista científica Brain Communications y ocurrió durante un estudio cuyo objetivo inicial no era restaurar la visión natural, sino evaluar la viabilidad de una prótesis visual cortical.
El participante, de 65 años, había perdido completamente la visión debido a una neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica bilateral, una afección que destruye las fibras del nervio óptico y que, según el conocimiento médico actual, no tiene tratamiento capaz de revertir el daño. Antes de su ingreso formal al estudio, no percibía luz en ninguno de sus ojos.
La investigación formaba parte de un ensayo clínico experimental que analiza si la estimulación intracortical mediante microelectrodos puede generar percepciones visuales artificiales en personas con ceguera profunda. Para ello, los científicos implantaron quirúrgicamente un arreglo de 100 microelectrodos en la región occipital del cerebro, cerca de las áreas visuales primarias V1 y V2.
Tras iniciar las sesiones de estimulación eléctrica, el paciente comenzó a experimentar algo que no estaba previsto en el protocolo: la recuperación progresiva de visión espontánea, no inducida directamente por la estimulación. Según el reporte, volvió a percibir luz, movimiento y contraste, logró leer letras y palabras de gran tamaño y mejoró su capacidad de orientación y movilidad cotidiana.
Los investigadores evaluaron estos cambios mediante pruebas estandarizadas de visión para personas con visión ultrabaja, así como con registros electrofisiológicos. Las mediciones mostraron mejoras tanto en el desempeño visual como en la actividad cerebral registrada mediante potenciales evocados visuales, que reflejan cómo el cerebro procesa los estímulos visuales.
El seguimiento se extendió durante varios meses y los resultados se mantuvieron incluso después de que el dispositivo fuera retirado quirúrgicamente, una vez concluido el ensayo. De acuerdo con el artículo, la recuperación visual persistió al menos seis meses después del inicio del estudio.
El trabajo subraya que el estudio no fue diseñado para inducir recuperación visual natural, y que el beneficio observado corresponde a un solo caso dentro de un ensayo cuyo propósito principal es generar conocimiento para el desarrollo futuro de prótesis visuales. Los autores señalan que no se conocen aún los mecanismos que explican este fenómeno y que se requieren más investigaciones para determinar si puede reproducirse en otros pacientes.
Los científicos advierten que no existe, por ahora, una prótesis visual cortical disponible para uso clínico y que los resultados no deben interpretarse como una terapia establecida. Sin embargo, el caso documenta un hallazgo inesperado en el contexto de la neuroingeniería aplicada a la visión y aporta datos relevantes para futuras investigaciones en personas con ceguera severa.