El error de regularización en la cotización de autónomos colaboradores y societarios deja un agujero de 500 millones en la Seguridad Social
Un error de concepción en el proceso de regularización de las cuotas de los autónomos tras la reforma realizada por la Seguridad Social ha provocado que se hayan rebajado automáticamente las bases de cotización a 295.000 autónomos societarios o colaboradores que no han declarado rendimientos. Así lo ha denunciado la federación de autónomos ATA, que advierte de que con esta "deficiente interpretación" del proceso de regularización del nuevo sistema, que adapta progresivamente la cotización de los autónomos a sus rendimientos reales, afecta "gravemente" al futuro cálculo de sus pensiones y a su nivel de protección social.
El sistema reformado de cotizaciones establece que los autónomos que coticen por una base superior a la que les correspondería, pueden mantenerla aunque sus rendimientos determinen la aplicación de una base de cotización inferior. Y, en el caso de colaboradores y societarios, "no se ha aplicado correctamente esta disposición respecto al primer año regularizado", que fue 2022, dado que estos trabajadores por cuenta propia que no han hecho declaración de la renta o sobre los que no constan rendimientos "han visto reducida su base de cotización a 1.000 euros, lo supone un "agujero" de más de 500 millones.
En concreto, la base de cotización mínima para autónomos societarios en 2022 se establecía en 1.234,8 euros, por lo que al bajarla a 1.000 euros en 2023, la Seguridad Social habría dejado de ingresar casi 74 euros de cotización por cada uno de los 295.000 autónomos que han sido objeto de regularización. Para los que venían cotizando por una base superior a la que les correspondiese por sus rendimientos a 31 de diciembre de 2022, el real decreto establecía un nuevo sistema de cotización y mejoraba la protección por cese de actividad, pudiendo mantener dicha base de cotización, o una inferior a esta. Esta disposición, que provocó que a diciembre de 2022, sólo el 46,4% de los autónomos cotizase por la base mínima, pretendía evitar el perjuicio para aquellos autónomos que venían cotizando por bases superiores a la mínima y a sus ingresos con el fin de acceder a mejores pensiones y coberturas, antes de la entrada en vigor de la nueva regularización en enero de 2023.
Pero ese año, la Seguridad Social impuso a familiares colaboradores y societarios que no declararon ingresos o no constaban la base obligatoria de 1.000 euros, "causando para aquellos que ya cotizaban por bases superiores graves consecuencias en sus trayectorias de cotización y el cálculo de sus pensiones", señalan desde ATA. Además del perjuicio de encuadrar a este colectivo en una base inferior por la que venían muchos de ellos cotizando antes de la entrada en vigor del nuevo sistema, "no ha habido actualización de esta base debido a la ausencia de Presupuestos Generales del Estado para los ejercicios 2024 y 2025, ni tampoco actualización con el IPC de las bases del 2022 para los autónomos".
ATA detalla que de los resultados de la regularización del ejercicio de 2023 se extrae que de los 3,7 millones de autónomos -que estuvieron de alta al menos 1 día en 2023-, 463.504 autónomos -295.109 de ellos objeto de regularización por una base de 1.000 euros- no declararon rendimientos, si bien el porcentaje de los que no han presentado declaración de la renta solo asciende al 5,58% de estos. Los colectivos donde se concentra el mayor número de autónomos de los que no constan rendimientos son: socios de sociedades de capital y laborales (115.987), familiares colaboradores (106.952) y resto de personas autónomas (207.457).
Además, desde la organización señalan que la aplicación del nuevo sistema perjudica especialmente a las mujeres, que son mayoría entre los colaboradores -el 56% en diciembre de 2023-, afectando a 27.000 colaboradoras que ya cotizaban por encima de 1.000 euros, reduciendo todavía más unas pensiones que ya eran más bajas que las de los hombres. "Es decir, que a cerca cerca de 27.000 mujeres se les ha reducido su base, y, por tanto, su protección y sus pensiones futuras, cuando ya en 2026 fueron un 25% inferiores a la de sus homólogos varones en el caso del total de mujeres autónomas".
Por todo ello, la exclusión de estos autónomos de la base de 2022 no solo "causa un grave perjuicio para la protección del colectivo", sino que, además, "incrementa le brecha de género en su cobertura efectiva", lo que, según el presidente de la organización, Lorenzo Amor, hace patente que "el objetivo del Gobierno no es el de mejorar la protección de las personas trabajadoras autónomas ni sus derechos sociales. Esto supone que, al contrario del espíritu de la propia reforma que pretendía no penalizar a aquellos autónomos que con bajos ingresos deseaban mantener su base por encima de estos para acceder a una mejor protección social, lo que se produce es exactamente el efecto contrario, tanto en el corto como en el largo plazo, conllevando una merma evidente de su cobertura efectiva de la suficiencia futura de sus pensiones".