Hay vivencias que parecen sacadas de una película, pero que suceden lejos de la ficción. Un hombre de
56 años ha pasado de luchar por su vida a recibir uno de los mayores premios de
La Quiniela. Tras años marcados por la enfermedad, el destino le ha sorprendido con un bote de
680.462 euros que cambia su historia reciente.
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