El tumor de cuello uterino afecta a 2.000 mujeres al año
En España se diagnostican cada año alrededor de 2.000 nuevos casos de cáncer de cuello uterino, un tipo de cáncer que tiene una supervivencia a los 5 años del 65% en nuestro país. Este tumor representa alrededor del 3% de los tumores femeninos en España y es el tercer tipo de cáncer ginecológico más frecuente, aunque su incidencia se ha reducido en los últimos años gracias a las campañas de vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH).
El cáncer de cuello uterino es causado principalmente por la infección persistente del VPH, en especial de los tipos 16 y 18, los de más riesgo. «Este virus, que se transmite mayoritariamente por vía sexual, puede provocar cambios en las células del cuello del útero, derivando en lesiones que, si no se tratan a tiempo, pueden evolucionar hacia un cáncer», apunta el doctor Manuel Izquierdo, ginecólogo especialista en reproducción asistida y director médico del grupo IVF-Life.
Elementos de riesgo
Factores como el tabaquismo, un sistema inmunitario debilitado y la falta de detección precoz mediante citologías o pruebas de VPH pueden aumentar el riesgo.
En este sentido, según el último informe del Ministerio de Sanidad y el Instituto de Salud Carlos III sobre la vigilancia epidemiológica de las infecciones de transmisión sexual en España, se ha observado un incremento generalizado en todas las ITS vigiladas, especialmente en la franja de edad de 15 a 24 años. Por este motivo es importante evitar conductas de riesgo y utilizar preservativo y la vacunación para reducir al máximo el riesgo de contraerlas.
El tratamiento del cáncer de cuello uterino, como el de otros tipos de cáncer, puede afectar a la capacidad reproductiva de la mujer. Si la enfermedad se detecta en fases iniciales, el tratamiento puede pasar por una mínima cirugía conservadora, preservando el útero. En casos más avanzados, y afortunadamente menos frecuentes, se puede llegar a la extirpación del útero, eliminando por completo la posibilidad de gestación.
Por otro lado, el tratamiento del cáncer de cuello uterino podría, en ocasiones, suponer el uso de la radioterapia y la quimioterapia. Estas terapias, aunque resultan muy efectivas contra el cáncer, pueden dañar la función ovárica, reducir la reserva folicular y provocar insuficiencia ovárica.
«Por esta razón, es importante que las pacientes oncológicas, antes de comenzar un tratamiento, consideren la posibilidad de congelar sus óvulos para poder utilizarlos una vez superado el cáncer para intentar conseguir un embarazo con ovocitos propios», según el doctor Izquierdo.
Este procedimiento de preservación de ovocitos propios implica la estimulación ovárica para obtener óvulos, que luego se congelan mediante vitrificación y pueden utilizarse una vez finalizado el tratamiento o cuando la mujer decida mediante la fecundación in vitro (FIV).
Para aquellas mujeres que no pudieron preservar su fertilidad antes del tratamiento, las opciones no terminan ahí. La utilización de óvulos donados (ovodonación) se utiliza en casos donde los ovarios ya no funcionan debido a los potenciales efectos de la quimioterapia o radioterapia.
«Cada caso es único y será necesario un estudio personalizado de la situación de cada paciente para decidir cuál es la mejor opción. No todas las mujeres que reciben tratamientos para el cáncer pierden su capacidad reproductiva, pero es un riesgo que existe y que, por tanto, es conveniente considerar desde que se conoce el diagnóstico si existe el deseo de la maternidad», explica el doctor Manuel Izquierdo.