Las salas de cine lo advirtieron hace dos meses: el programa de cine sénior iba a «morir después de Navidad» si el Ministerio de Cultura no reforzaba su dotación. Así ocurrió. Cines situados en los centros urbanos —los que concentran más público jubilado— han agotado en estas semanas, cinco meses antes de tiempo, las partidas destinadas a ofrecer entradas a dos euros todos los martes. Algunos habían dejado de ofrecer el descuento y otros lo habían sustituido por fórmulas distintas para no perder a su público. Al departamento que dirige Ernest Urtasun no le ha quedado más remedio que aprobar de urgencia una ampliación presupuestaria de 3 millones de euros, para que las salas afectadas puedan mantener la oferta hasta...
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