La conciliación entre la vida laboral y las obligaciones personales es uno de los aspectos del mercado de trabajo más complicados de gestionar.
Jornadas partidas, turnos rotatorios y horarios cambiantes complican en muchos casos la organización del día a día, especialmente cuando entran en juego el cuidado de los hijos o cuestiones como las
citas médicas o los trámites administrativos, que suelen realizarse durante la mañana.
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