Vagón de cola
Lo de los ferrocarriles en España es para no tomárselo muy en serio. Y es que los trenes, después de circular tanto tiempo por sus vías, se han cansado de hacerlo, y se han vuelto díscolos. Creo, si me permiten la franqueza, que tienen todo el derecho a rebelarse; sobre todo en tiempos de tanta libertad como los actuales, en que hasta las obligaciones han conseguido, por fin, alcanzar sus derechos.