«Me interesé por la urbanización de Les Naus cuando salió la promoción, fui a ver los pisos pero ya solo quedaba un tercero enfrente de las pistas de pádel. Como trabajo de noches lo descarté y después empecé a oír que las casas estaban súper dadas, que un empresario tenía tres... Vamos, que lo que se está viendo ahora era una historia que se sabía. Por casualidad, este pasado verano, en un anuncio en un portal inmobiliario, vi que se vendía una de las viviendas protegidas y llamé. Me lo cogió una chica, que me dijo que tenía que pagar 227.000 euros declarados y el resto, hasta 450.000, en negro. ¡¡223.000 euros!! No había oído esa cifra en negro jamás. Le pregunté si eso era una inmobiliaria y me dijo que sí, que estaban en Albacete. Le volví a preguntar si realmente me estaba diciendo que tenía que pagar esa cantidad en negro y me respondió que si sabía dónde vivíamos y que esto era España. Que si quería comprar el piso, bien, y que, en caso contrario, se lo dijera. Lo comenté con mi familia, mis cuñados llamaron también y les dijeron lo mismo».